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lunes, 18 de mayo de 2026

La clave ha sido Adelante Andalucía

 


Como sucede en todos los procesos electorales, nadie ha perdido, todos han ganado. Luego la realidad es bien distinta, pero el intento de hacer sentir como idiotas a los electores siempre está presente en las palabras postvoto de esas ruedas de prensa qu generan grima en cualquiera «de normal para arriba». Al final las cosas son más sencillas de lo que parecen. No hace falta ser El Director para comprender por qué votan unos así y otros asá. De hecho, mejor no ser El Director porque, al final, demuestra que sabe mucho de tonterías y no de lo fundamental en procesos políticos. Mucho marketing y poco análisis político lo mismo sucede a los comunicólogos, les faltan estudios y lecturas a todos, cosas que las personas del común no entienden. Lo de Andalucía es tan sencillo como que la clave está en la sorpresa de Adelante Andalucía, los troskos andaluces.

Comenzando por el ganador numérico, el PP del suavón Bonilla ha replicado casi los mismos resultados de las últimas elecciones y, empero, no ha logrado la mayoría absoluta. En general, en elecciones donde participan muchos partidos con representación en todas las circunscripciones es complicado obtener la mayoría absoluta. Suelen ser sistemas de 2+1 el partido bisagra, máxime si el reparto de votos se realiza mediante un procedimiento proporcional y con circunscripciones medianas y grandes. Cual es el caso de Andalucía. Su campaña ha sido, principalmente, institucional y siguiendo la línea que le ha llevado al poder y revalidar las victorias numéricas. Mientras algunos columnistas, muy sofistas ellos, claman que el «hipercentrismo» es un fracaso, que debería salir Bonilla diciendo «Sánchez, hijo de puta», «Moros de mierda iros a vuestra casa», «España es una cueva de ladrones zurdos y puteros», Bonilla comprende perfectamente lo que es Andalucía el discurso que hay que ofrecer. Puede rebasarse alguna línea en campaña electoral, pero todos los que han ganado allí, lo han hecho desde la cordura y el patearse la región. Total, la culpa no ha sido suya en no lograr la mayoría absoluta.

El resto de partidos ruina. Comenzando por el PSOE sin A de Andalucía, pues hace tiempo que Sánchez se la quitó, no se puede presentar como candidata a una mujer que ha estado en gobiernos de los EREs eso está en el inconsciente colectivo andaluz, que es parte fundamental del núcleo sanchista y que sigue sin entender los era el PSOE-A y lo que es Andalucía. Le sacan de la sevillanía cualquier andaluz sabe lo negativo que es eso y ya no es capaz de dar pie con bola. Y luego el ridículo de ir de médico cuando no ha visto un paciente en toda su vida laboral… porque ya no le dio para el MIR y se vive muy bien en cargos políticos. Un fracaso rotundo y nada de salir reforzados, que parecen el Real Madrid de la política se lo he leído a alguien lo de reforzados como el Mal pero no recuerdo, lo siento y, de hecho, sanchismo y madridismo son sinónimo.

Vox parece que llega a su tope pese a conseguir un escaño más y un porcentaje un poco más alto que la última vez. No es que su nacionalismo excluyente salvo que sea interesante para los empresarios, que entonces ya ese nacionalismo deja de existir—; no es que sus balandronadas demagógicas hayan dejado de tener seguidores los tienen en redes sociales que es como no tener nada; es que comienzan a no ser creídos por las personas del común. Está muy bien eso de disfrazarse de pueblerino pijo pero ¿qué pasa con la gestión? En muchos pueblos andaluces ya están en gobiernos y municipios representados y allí no hacen más que proponer cosas estúpidas. Son incapaces de llevar a cabo una gestión que no sea más que gritar y quitar subvenciones a unos para dárselas a otros. En los pueblos las cosas se saben rápido y se huele a la legua al inútil y al postureta. No hay propuestas productivas para los andaluces. Pero eso sí, son muy de Morante y de chaqueta verde. Han llegado al tope porque, en realidad, pese a lo que dice el sanchismo, no hay tantos fachas en España.

La cosa esa extraña donde están Podemos, Sumar, IU y los amigues de los penes lesbianos pueden dar gracias de que hay muchos escaños a repartir, hay mucho universitario adocenado y quedan unos miles de militantes comunistas que siguen con su disciplina de voto. Sin eso no habrían conseguido ni un escaño. No saben qué es Andalucía, ni qué es un obrero. Además son parte del gobierno sanchista y no dicen una cosa y hacen otra. Bastante bien les ha ido en la autonómicas y bastante mal les irá en las estatales.

Los grandes vencedores son los troskos de Adelante Andalucía. Y no porque sean más andalucista que nadie, ni porque sean más LGTBIQ&+/@%$€, nada de eso es destacable y concede más votos. Son de los pocos que sí hablan de los problemas de Andalucía, entre otras cosas, porque han estado bajando al barro durante estos cuatro años. La gente de izquierdas en Andalucía les ha visto apoyando a la gente y en el parlamento andaluz han vociferado contra las políticas que perjudican a la clase trabajadora, especialmente la andaluza. Tienen en contra mucha tontería woke y eso les perjudica, pero defienden, dentro de lo que cabe, a los andaluces en Andalucía. ¿Qué cosa tan rara, verdad? Saben qué es Andalucía, al menos. Y como los medios andaluces, veremos a partir de ahora, les han dado cuartelillo pues resulta que allí son más conocidos que los podemitas, garzonistas y demás. Porque esa es otra, los andaluces suelen consumir medios andaluces, no en plan exclusivo, pero sí bastante más que en otras regiones donde manda lo nacional.

Habrán escuchado, eso ha asegurado sin tener ni idea Teodoro León Gross, que han sido los escaños de los restos, esos últimos que se adjudican cuando las peleas son por cientos de votos de diferencia. Mentira. En ninguna de los ocho provincias Adelante Andalucía se ha llevado el último escaño frente al PP. De hecho en Almería el último se lo ha llevado el PP con 21440,5 Vox con 17409,75 era el más cercano; en Cádiz el PP se ha llevado el último con 32269,71 siguiente PSOE con 30152,75; en Córdoba el PP se ha llevado el último con 30722,67 siguiente Vox con 26908; en Granada Por Andalucía se ha llevado el último con 30577 siguiente PP con 28922; en Huelva Adelante Andalucía se ha llevado el último con 19361 siguiente PP con16662,3; en Jaén el PSOE se ha llevado el último con 23131,5 el siguiente Vox con 23012,5; en Málaga el PP se ha llevado el último con 36594,11 el siguiente Vox con 36243; y en Sevilla el PP se ha llevado el último con 50993,25 el siguiente Adelante Andalucía 44583.

El sistema de reparto de escaños, de forma proporcional, D’Hondt tiende a reforzar la mayoría, especialmente si las circunscripciones son de tamaño mediano. Es más proporcional si las circunscripciones son más grandes. Y tiende a mayoritario si son pequeñas. En Andalucía las circunscripciones son medianas, ninguna reparte más de veinte curules, lo que provoca que el reparo tenga esa prima mayoritaria que beneficia al PP como han visto en los últimos escaños. Lo que ha modificado realmente el reparto y puede haber perjudicado al PP no son los restos sino el aumento espectacular que ha tenido Adelante Andalucía en casi todas las provincias. Se ha dejado de repartir entre tres y medio a repartir entre cuatro realmente. Sucedió lo mismo cuando llegaron Ciudadanos y Podemos, o Vox después. Cambiaron el sistema de preferencias personales y eso se reflejó en el reparto. No es culpa de repartos sino de irrupción de un partido con claro espíritu andalucista y de izquierdas. Bonilla no tiene mayoría porque, se puede decir, aunque cogido con pinzas, se ha activado por la izquierda un voto que nadie quería.

Si comparan con las anteriores, el único cambio ha sido ese, el resto de partidos tienen más o menos los mismos votos en porcentaje. El PP ha perdido un 1,5%; el PSOE ha bajado un 1,4%; Vox ha subido un 0,3%; Por Andalucía ha perdido un 1,4%; y Adelante Andalucía ha subido un 5%. Los datos son obvios y testarudos. Han fracasado todos menos AA. Los que se iban a comer el mundo dando gritos han tocado techo en Andalucía igual dejan de dar grima con esos disfraces de «bellotero pop» moderno y quienes nadie esperaba, fuera de Andalucía, han dado un subidón. Y todo porque hay que entender Andalucía y lo que allí se mueve. Cuando estuve de reportero allí descubrí que las noticias locales-regionales tienen mayor tirón que fuera de allí, incluyendo Madrid donde nadie hace caso a las noticias de la región… y así les va. Entrevistamos a gente de Adelante Andalucía y tenían sus visitas, seguí el caso Amat de corrupción y la gente preguntaba, se denunciaron cosas de Paco de la Torre en Málaga y de Bendodo en la diputación y tenía visitas, lo mismo con cosas similares en Granada, Huelva o Jaén. Para la próxima igual los «gurús de la comunicación» lo entienden Bonilla lo tenía claro pero no ha podido subir más, igual porque también el PP ha tocado techo y si vira hacia posturas más voxistas se queda en cuadro.

lunes, 13 de abril de 2026

Los intelectuales del PP dan un paso al frente

 


Aunque se sorprendan, sí, existen intelectuales en la órbita del PP, los cuales están dando un paso al frente al ver la situación global de España y el resto del mundo. Es más que posible que, salvo en algún ámbito jurídico, nadie pueda citar tres o cuatro intelectuales de los que sobrevuelan lo que el PP representa. Lo normal, algo que no ha desagradado a las distintas direcciones, es que con una buena prensa, adulada y sostenida —como hacen los demás, no piensen que esto es cosa de unos—, les valía para gobernar o alcanzar el poder. Doxósofos, todólogos, columnistas de la risa, escritores de la nada… Esa carencia de intelectuales, aunque más que carencia habría que decir poca visibilidad, les ha venido perjudicando desde la aparición del populismo, fuese el del sistema (Ciudadanos), fuese el del antisistema (Vox). De esto, entiendo, se han dado cuenta los propios intelectuales, alguno orgánico, y han decidido dar ese paso al frente.

¿Para qué han dado ese paso al frente? Lo primero para reafirmar los valores propios del PP como constitucionalista, ergo democracia liberal parlamentaria, europeístas y liberal-consevadores. Lo segundo, para presentar batalla ante un contexto que les es poco propicio, pese a ser el principal partido de la oposición y gobernante en autonomías y ciudades, debido a la pinza del sanchismo con Vox. Y, tercero, dar cuenta de que en la derecha española democrática existen numerosos intelectuales con la misma capacidad y brillantez que en otros lares. Sin duda, a estos intelectuales se les arriman los aprovechados, los que van de rebeldes y no saben lo que es un régimen totalitario o iliberal, los que van buscando vender «su» libro o los que simplemente se apuntan allí donde puedan comer durante la semana en este o aquel acto.

Entre estos intelectuales no verán libertarios à la Milei, ni hijos del gustavo-buenismo, ni cosas espeluznantes que se ven en televisión y, a veces, se escuchan en la radio. Son personas formadas, con sus respectivos trabajos importantes y universitarios, que no tienen la intención de vivir de la política sea directa o indirectamente como puede pasar con escritores o periodistas y que parten de un impulso cívico. Sobre el sanchismo y sus trapacerías no hace falta hablar pues son bien conocidas y cualquier persona, sin ideologizar, entiende lo que viene pasando aunque solo fuera no tener capacidad legislativa, ni haber presentado presupuestos en toda la legislatura. Es el ámbito de la derecha donde estos intelectuales ven el mayor peligro y donde actúan en los últimos meses de manera abierta.

Toman como consigna la moderación, algo que cualquiera con dos dedos de frente sabe que nada tiene que ver con la pusilanimidad —aunque les acusan de ello los contrarios—, desde los valores que representan para hacer ver a la ciudadanía que no hacen falta radicalismos, ni mentiras, ni convocar a las masas a otro 18 de julio —en el otro lado están con el mito del 16 de febrero. Los valores que nos hemos dado los españoles y que tan buen resultado han generado, con las normales fallas de todo sistema, el cual necesita tiempo para la autopoiesis, que diría Niklas Lühmann, son fundamentales para progresar y avanzar en todos los órdenes de la vida. No hay que dejarse llevar, ni por las mentiras del sanchismo, ni por los paraísos recuperados de los populismos. Desde un realismo muy propio de la derecha gubernamental, presentan batalla frente al entreguismo de los populistas e iliberales; la falsa bandera de los derechos humanos, la cual depende del humano que sea es derecho o no; las incapacidades para gestionar lo público; la utilización del catolicismo como elemento divisorio o sustentador de políticas anticristianas…

Por eso habrán notado que, de un tiempo a esta parte, hay más personas de derechas que invitan a que no se haga de PP-Vox algún tipo de bloque de derechas, sino que el defienden con ahínco que el PP debe liberarse de Vox y estar tan lejos como pueda. Si hay que pactar, porque no hay otra alternativa, exigen una dureza en la negociación y dejar bien claro qué se va a hacer y quiénes lo van a hacer, sin permitir injerencias de Madrid, ya sea para trincar el dinero público, ya sea para dificultar el mero gobierno. Ven que esa imagen, básicamente construida desde los medios de comunicación —muchos de ellos con dos velas puestas, al santo y al diablo— y potenciada por algún elemento discordante del propio PP, les perjudica gravemente por dos razones. Una, electoralmente pues les impide crecer hacia el centro. Dos, políticamente ya que lo que el PP defiende nada tiene que ver con lo que hace Vox, interna y externamente.

El PP es europeísta antes que trumpista o sionista. Entienden, estos intelectuales, que la magra, pero suficiente, legislación internacional valida las posibles intervenciones humanitarias o sirven para hacer frente a las agresiones a los países democráticos. De ahí las discrepancias con otras fuerzas respecto a la guerra de Ucrania y, ahora, con los ataques alocados a Irán. Que no es que apoyen al régimen dictatorial iraní, no, pero hay fórmulas internacionales para haber evitado el sindiós que tienen ahora. También es demócrata-cristiano —pese a los esfuerzos de Ángel Garrido de eliminar esa identificación en los congresos peperos— y por ello no comparte el uno evangélico-sionista de Dios para las tropelías de ciertos gobiernos. Es por ello que, en los últimos días, están señalando a los populistas pro-trumpistas, quienes se abrazan a cualquier santo de forma torticera, por el atronador silencio por lo que viene ocurriendo. Como tampoco dicen nada, los trumpistas, sobre las expulsiones y ataques a los católicos en el Líbano…

También estos intelectuales se quedan a cuadros cuando escuchan hablar a la portavoz del PP defendiendo el secuestro y apaleamiento por parte de Israel de un soldado español. Una cosa es que Israel pueda ser un aliado y otra es permitirles estos ataques a un compatriota que forma parte del contingente de la ONU, no del sanchismo, no, de la ONU. Pelos como escarpias tras la comparación con un control de la Guardia Civil y la poca visión de Estado de la portavoz. Bien es cierto que estos intelectuales, off the record, tampoco es que hablen maravillas de algunos de los dirigentes del propio partido por la poca visión estratégica. Con la fácil que hubiese sido pedir al gobierno que exigiese explicaciones públicas a Israel y sobre ellas pronunciarse. Eso si se tiene miedo a los aparatos ideológicos del sionismo internacional.

En los últimos días, este grupo de intelectuales se viene dando cuenta de que desde el populismo, y un poco desde su propio partido, se les está haciendo gratis la campaña al sanchismo. En días, el presidente ateo y plurinacionalista ha conseguido defender al catolicismo y a la patria de forma más intensa que los que van con la bandera todo el día en la mano y dicen rezar el rosario cada tarde. El ataque, algo de razón tiene Jasiel Paris en su artículo en The Objective, de los aparatos ideológicos imperiales contra León XIV por su perfecta defensa de la Doctrina Social de la Iglesia y la independencia de la Iglesia, no ha obtenido respuesta de esos supuestos católicos o neocatólicos, incluyendo alguno del PP. Esas amenazas con Aviñón del ser anaranjado, que han recibido aplausos de algún gustavobuenista que va impartiendo doctrina teológica —y saber e historia y ciencia política y sociología y…— y algún patriota, han tenido una respuesta contundente de estos intelectuales porque hasta ahí se podía llegar. Como ha afirmado alguno, luego correrán a besar el anillo en la visita del romano pontífice, pero hoy callados porque, en realidad, como bien les vienen desnudando, son articulaciones del trumpismo global.

Como dice Giorgio Agamben: «Una sociedad de cómplices es más opresiva y asfixiante que cualquier dictadura». Igual no han leído al pensador italiano, pero sin duda estos intelectuales no quieren vivir en una sociedad de cómplices sino de personas maduras y autónomas, que es lo que, entienden, defiende el PP sobre otras posibilidades humanas. Si la Iglesia católica es el katejón a nivel global, ellos quieren serlo en lo terrenal español. El katejón contra el Castejón vale, el chiste es malo y contra el populismo patriota vendido al poder imperial.

viernes, 3 de abril de 2026

Alguien que piensa en el PP y lo cuenta



El texto de Miguel Ángel Quintanilla Navarro, Contra la ruptura (Ediciones Encuentro), es muy «pepero». Esto es, supone una explicación sobre lo que acontece en España, en el mundo y dentro de su partido realizada por alguien que es del PP y busca algún beneficio para el PP. No lo esconde el autor y cualquier lector sabe desde la primera página a qué se enfrenta. Si usted tiene prejuicios o está completamente obnubilado por lo que dicen, inducen y/o cuentan en otro partido, no es su libro. Como dice Armando Zerolo, instigador del texto que se analiza, si es «partícipe de la creencia de que la única posición justa en el debate público consiste en destruir las posiciones contrarias no puede explicarse ni por la educación, ni por las circunstancias, sino sólo por algún tipo de psicopatía» (Contra la tercera España, Deusto, pág. 45). Si usted, pese a tener una visión del mundo informada por otra ideología o posición política, entiende que el debate y el conocimiento mutuo no es malo sino que ayuda a lo democrático, incluso a la convivencia, puede bucear en las páginas de este libro para conocer cómo piensan en el PP, al menos algunos, respecto al espíritu de época actual.

Una vez contextualizado el texto y el autor, ya se puede analizar el libro con tranquilidad. El primer capítulo, y no es algo descabellado, versa sobre el «Bloque de ruptura». No piensen en secesionistas o malandrines, que también, sino en ese bloque que parece haberse instalado tanto en lo parlamentario como en algunos aparatos ideológicos, el cual no hace más que insistir en lo malo que es el régimen del 78, cuánto mal ha hecho la transición o lo bueno que sería cambiar la constitución para hacer de España esa isla de Utopía donde el maná saldrá de los grifos y todos llevaran vestidos realizados con hilos de oro igual es excesiva esta última descripción, que no es de Quintanilla sino mía. Bloque en el cual no solo está el gobierno actual y sus socios sino Vox. No deja de señalar los problemas que tiene el PP con ciertos localismos y regionalismo, muy evidentes y que le hacen similar en aquello que se intenta afirmar a nivel estatal el caso del gallego, siendo Núñez Feijoo presidente, es un ejemplo de esto, lo que ha llevado a acuerdos a nivel municipal y autonómico con Vox que son poco lógicos.

Frente al bloque de ruptura, en el que está incardinado Vox, cabe recordar, Quintanilla propone una vía dialogante, moderada pero firme y basada en un análisis de la realidad. El consenso, siempre que se realice mediante el reconocimiento del otro, incluyendo sus derechos, dignidad y obligaciones, no es mal camino, ni una «falta de intensidad en las convicciones». Tan solo es practicar la democracia sabiendo que no siempre se tiene la razón en todo, ni el otro es un incapaz, o un mal patriota, o cualquiera de esas frases grandilocuentes, sibilinas y divisorias que suelen escucharse en lo político. Porque parece que lo político, ya que hay tantos amantes de Carl Schmitt, es solo la confrontación amigo-enemigo, y no, no es así. Eso es una fabulación que viene muy bien a todo tipo de populismos. De ahí que califique el autor al bloque de ruptura como «una sucesión de amenazas cruzadas con as que se pretende la extinción de formas de vida españolas».

Tras este primer apunte que ya muestra a las claras la posición de una parte, creo que buena parte, del PP, se lanza a un análisis de la caída de su partido y algunos motivos, basados en estudios, del porqué de la situación actual. Lo más destacable es ese sentido de tratar a los electores, a la ciudadanía en general, de poco menos que inculta. Lo dice bien en su texto, los electores españoles son, incluso, más leídos y cultos que los propios políticos. Este es un mal de toda la clase política. Ese pensar que por cuatro tuits y tres gritos en un plató de televisión una persona, con formación universitaria o de grado superior profesional, va a cambiar el voto es estúpido. Se puede movilizar voto que se iba a perder o perderlo si había dudas hasta un 3%, según cálculos de Julián Santamaría hace años, pero antes de la campaña, el voto o no voto está prácticamente decidido. Por tanto, el error del PP debe estar en otro lado. Y ese otro lado, obviando cuestiones internas menores, aunque Quintanilla lo ve en el congreso de Valencia donde perdieron las huestes de la reina de las ranas donde se postuló un camino de reformas que se quedaron en nada, es algo mucho más profundo: como diría Anguita, el programa.

Desde luego va mucho más allá del programa, es una forma sencilla para que ustedes piquen y compren el libro, pero sin una clara comprensión de España, de lo que demandan realmente los españoles, no hay nada que hacer. Claro que se pueden ganar elecciones, pero a un costo enorme de dinero público en publicidad institucional esto también lo digo yo, no Quintanilla. Lo importante para el autor es mantenerse firme en la agenda reformista. Quien piense que España no necesita retoques por ejemplo, digo yo, eliminar esa publicidad institucional o subvenciones de ese tipo—, es que vive en otro país. Quien piensa que debe ser derribado todo para construir el reino de los Austrias o el paraíso de los penes lesbianos, está fuera de la realidad. El autor propone seguir una senda liberal, conservadora y demócratacristiana, con las paradojas que lleva en sí esa mezcla, para poder volver a situar a España en el buen camino. Y no es necesario acabar con el régimen del 78 sino dar un paso más, algo que no han hecho los tres últimos presidentes por distintas razones.

Para llevar a cabo esto, dice Quintanilla, hay que tener claro que Vox no es aliado, ni son peperos enfurruñados, ni nada por el estilo, sino un partido populista y contrario, por mucho que digan, a los mínimos principios democráticos que los españoles se han dado. El «desafío a la institucionalidad y las costumbres políticas en las que desembocó la Transición» está extendido a derecha e izquierda del PP. El «voto del miedo ni el voto útil le funcionan ya al PP», ergo tiene que lanzarse al ataque, por así decirlo, con las armas que se han venido desarrollando en el interior del propio partido pero a las que nadie hace caso. Aquí, permítanme este inciso, creo que Quintanilla, junto a otros, se han dejado las pestañas analizando, estudiando, comparando, escribiendo y proponiendo políticas, algunas de las cuales aparecen en el texto, sin que les hayan hecho caso y se queja… con razón añadiría. Es algo típico de los partidos actuales despreciar el talento interno, especialmente cuando no encaja con la idea o la capacidad de quien está al mando.

El PP tiene la misión, entiende el autor, de acabar con esa radicalización, esa polarización y populismo que no es ni generacional —aunque están intentando que lo sea—, ni «territorialmente simétrica». No puede haber partidos vinculados por «alianzas negativas o por investiduras-muro». Eso provoca problemas mayores como se ve en la actualidad, donde se espera que algún día pueda haber presupuestos de la Administración estatal. Una división que comenzó con José Luis Rodríguez Zapatero y que ha llegado hasta nuestros días extendiéndose. El autor quiere ver en el dóberman de Felipe González ese inicio pero no fue así. Estuve, por así decirlo, pululando por allí en esa campaña y les aseguro que no era tanto ruptura como reacción a la «crispación» y la «conspiración» en los años del felipismo —algo de lo que se olvida el autor, no se sabe por qué—. Algo así como, vamos a jugar al mismo juego y solo con la intención movilizar electorado absentista. Lo que vino después es algo muy distinto y más peligroso, como expresa Quintanilla. El terreno de juego actual es, sin duda, producto de la izquierda postmoderna —alguno diría, con razón, posmolerda— y de los nacionalismos y sobre ese terreno de juego quiere competir el autor mediante el centrismo y sin rupturas.

El bloque de ruptura, donde, hay que insistir, está Vox, debe ser derrotado por el constitucionalismo o como afirma «atraer hacia sí a todos los españoles que quieran seguir siéndolo y deseen convivir amparados por la Constitución, el autonomismo, el europeísmo, el bienestar y el respeto de las leyes». Desde luego no se refiere al nuevo centro de Aznar en sus años de correrías con Blair y Schröder, sino a una posición imaginaria a la cual son impulsadas las personas por la presión de los extremos. Intentar que la «posición correcta llegue a ser la posición ganadora». Alguna base existe ya que, según la apreciación del autor, en esa posición correcta está tan solo el PP y una mayoría social a la que debe convencer pues, en ella, no solo hay personas de derechas.

Sin necesidad de destripar el libro, Quintanilla propone una serie de soluciones, algunas cortoplacistas por necesidad, para que el PP retome la senda reformista. Les puede sorprender la «España como ofrenda» de clara influencia democristiana en un intento de para los procesos de disolución y que tiene su punto Habermas, mucho más que el prostituido patriotismo constitucional del zapaterismo-sanchismo —estoy por jugarme el coche a que no han leído al recientemente fallecido pensador alemán y/o no lo han entendido. Un saber dónde se está y para qué se está, no dependiendo de las demandas constantes e ilusorias, en muchas ocasiones, de los populismos. En realidad, aunque no lo cite así, una viva expresión del realismo político. Se apoya bastante en el ámbito democristiano para derrotar al populismo y esa constante negación del ser que hacen del otro —aquí le recomendaría a Quintanilla y a cualquier otra persona interesada, un muy cuidado estudio sobre ontología trinitaria de Tomás J. Marín Mena, Alteridad y amor (Secretariado Trinitario)—, esa criminalización del que no opina igual, esa extranjerización en la propia tierra de cualquiera que se atreva a pensar por sí. Luego habrá políticas concretas para circunstancias del día a día, pero no es malo que se quiera frenar la sangría o la posibilidad de gangrena antes de gestionar las otras dolencias del enfermo.

El libro termina con un capítulo dedicado al católico en política, el cual deberían leer todos los católicos sinceros sean o no del PP. Un capítulo con el cual estoy completamente de acuerdo y del que no voy a contar nada porque es mejor que lo lean. Si he hecho referencia a «católicos sinceros» es porque, viendo cómo se vienen comportando algunos, que se dicen católicos, últimamente en el PP y en Vox, la matización es importante. No puede ser que, por influyentes que sean algunos lobbies, no se denuncien ciertas agresiones a cristianos. De buenas formas, pero exigiendo respeto. No es normal que se muestren muy constrictos en estos días de Pasión y luego se trate al otro con poco respeto. El que es católico, lo es incluso contra su propio partido. Pero no es este el debate principal.

Lo mejor de todo el libro, en términos de política de actualidad aunque no tan banal como aparenta, es la negativa en todas formas posibles de cualquier tipo de pacto con Vox. Como bien dice Quintanilla, no hay mejor aliado del sanchismo que el partido de Santiago Abascal. Entre otras cuestiones porque la esperanza de Vox no es ganar o pactar con el PP sino acabar con él, acabar con cualquier política constitucional-liberal. Además de ser un grupo para llevárselo crudo —esto lo escribí yo hace dos años en Diario 16 cuando existía—, quieren establecer una sola verdad para todos los españoles y cambiar el sistema no por uno que pueda servir a todos los españoles, con independencia de sus visiones del mundo, sino a esa verdad revelada que es un retorno a la oscuridad frente al iluminismo. Es evidente que al PP, como dice Quintanilla, no le va a quedar otra que llegar a acuerdos con Vox para formar gobiernos, pero sabiendo con quién se pacta y a ser posible sobre mínimos. Sabiendo que en realidad van a estar en la oposición siempre. Se ha visto donde se ha compartido gobierno como Ciudad Real —busquen en la prensa y verán— o donde han sido apoyo parlamentario.

El libro, como les he dicho, es muy interesante para un votante/simpatizante del PP. Contiene alguna apreciación histórica un tanto errónea, pero que no viene al caso airear aquí, pero es una base para construir… si es que esta vez les hacen caso. Desde luego, no tienen que tener prisa por auparse en las encuestas, ni creerse las que se publican. De hecho, al PP le iría mejor si no hiciesen caso a las encuestas en general y se pusiesen, como pide el autor, a trabajar en cuestiones de más enjundia. Conozco a dos o tres que orbitan en esa senda y la verdad es que tienen razón en sus planteamientos teóricos. Ahora bien, ¿las personas que están al mando son las adecuadas para ello? No está mal tener algún perro de presa, aunque sea un dóberman, con el que morder a los contrarios, es parte del espectáculo político —aquí me reconocerán que no ha existido ninguno mejor que Alfonso Guerra para eso. Incluso se puede y se debe dar visibilidad a algún purista de las esencias más conservadoras o más democristianas, que las personas no vean algo monolítico siempre ayuda a sumar. Pero no puede ser que todos sean perros y estén al ataque constantemente. Algo tan sencillo como que se vislumbre un posible gabinete en la sombra. Con todo lo torpe que fue Pablo Casado en algunas cosas, creo que tenía mejor equipo en ese sentido. En una sociedad tan visual, las personas cuentan. No son lo principal, pero cuentan.

Otro error ya lo ha denunciado Quintanilla, como es el localismo o regionalismo expansivo. En el PP se tiene la manía de hablar políticamente en términos nacionales cuando no toca. En algún caso hasta se le pregunta por su Comunidad y siempre responde Pedro Sánchez. Eso, gracias a la potencia del dinero destinado a publicidad institucional, hace mucho daño a la imagen del candidato y del propio partido a nivel estatal. Ahí tendría algo que hacer Génova porque muchos votos no llegan o se van por estas cuestiones. Por ejemplo, si estar relacionado, Carlos Mazón debía estar fuera de las instituciones hace tiempo, no por culpable penal, sino por lo demás. Y, sin embargo, ahí sigue. Se puede estar diciendo una cosa, incluso solicitando dimisiones, mientras uno hace lo mismo. El fariseísmo que se observa en el PP actualmente, producto de mucho de lo que cuenta Quintanilla en su libro, perjudica tanto como la acción prosanchista de Vox. Y luego hay problemas de discurso y estrategia política, pero me los voy a callar porque las cosas están muy mal en España y uno es un profesional de la materia. Si Quintanilla se invita a algo igual le cuento alguna.

No compartiendo todo lo que dice, es bueno que esto libros políticos tengan recorrido, vamos que se vendan, y no solo para que la editorial del apreciado Manuel Oriol siga ofreciendo buenos textos, sino porque permiten un debate sano, razonado, propio de personas de talante democrático y que tienen como principal misión el bien común. Se puede discrepar pero, si lo piensan bien, todos los caminos llevan a Roma, que es hacer que España vaya bien.

jueves, 12 de febrero de 2026

No entiendo las dificultades de PP y Vox para pactar

 


O el PP está lleno de incapaces nada descartable porque le afecta ese elemento oligárquico de todo partido político, Robert Michels dixit, o no se entiende esa alergia para pactar con Vox. Normalmente, ahí están los hechos, quien pacta con elementos «populistas» un gobierno acaba por desmontar al populismo. Teniendo más apoyo ciudadano y más diputados eso ha venido sucediendo. Miren el caso de Andalucía. Miren el caso de Madrid donde los populistas del sistema, esos que se hacían llamar Ciudadanos, desaparecieron. Miren el caso del gobierno estatal donde Podemos se ha quedado en cuadro. Cierto que para demagogos Sánchez e IDA, pero es el juego amigos.

Empíricamente, por tanto, no existe un problema para pactar. Más cuando se compite en la misma parte del espectro político. Al final, el demagogo, el saltimbanqui de la política, cuando debe ponerse a gestionar o no sabe, o comete los mismos o mayores errores que los partidos más sistémicos. En la historia hay casos de populistas que han llegado al poder, pero siempre ha sido en solitario y mediante el uso de la fuerza bruta en las calles. No es el caso. De ahí que deba haber algún tipo de impedimento ideológico para alcanzar tales pactos.

Si se leen los programas de ambos partidos, algo que no han hecho ni los propios dirigentes, la realidad es que ambos juegan en el mismo marco práctico. Capitalismo de amiguetes, externalización de servicios públicos, contención del gasto productivo del improductivo pueden tener discrepancias entre repartir a unos amigos u otros, a míos o a los tuyos, vamos, y potenciación de los grandes grupos empresariales que algo dejarán a pequeños empresarios y autónomos. Vamos la misma política económica.

Respecto a cuestiones de tipo más social y cultural puede haber discrepancias, dependiendo del lugar más o menos, pero no parecen insalvables para lograr un acuerdo. Unos quieren subvencionar los toros y otros a los medios de comunicación. Unos quieren quitar las subvenciones a todo lo que huela a moderno o posmoderno y otros piensan que la sociedad ha evolucionado un poco. Al final disputas por cuestiones que, en el fondo, les da lo mismo. Lo que hay detrás es llevárselo crudo y repartir con amigos. No piensen en algo realmente social o cultural. No es una disputa de alto nivel intelectual.

No habiendo problemas en lo básico ¿por qué no pactan? Porque el PP ha comprado el marco ideológico de las elites globales y a Sánchez en particular. Eso del peligro fascista es la mayor memez que se han inventado en las últimas décadas. Como estrategia política personal puede que le funcione a Sánchez, total el sanchismo es tan simple y tan para menores de edad mentales que es posible que cuaje en un porcentaje de la población. Vox no es fascista. Con suerte es una especie de evangelismo teocon, con la virgen del Rocío en la solapa, pero poco más. A eso le añaden una bandera de España más grande que las que pone el PP allí donde gobierna y ya estaría. Mucho español, pero a bajarse los pantalones y surtirse de muchísima vaselina con Trump o cualquiera que tenga poder.

Lo que debe hacer Feijoo, ya que sus candidatos parecen incapacitados, es alentar pactos de gobierno por escrito. Un programa de gobierno bien definido donde queden fuera las mayores discrepancias. Y luego un reparto, proporcional, de las consejerías incluso reduciéndolas en número si hiciese falta y sin miedo a otorgarles alguna importante. Que están muy interesados en el campo, Agricultura y/o Desarrollo local. ¡A ver qué hacen con problemas reales! Sin miedo, darles Empleo, a ver qué hacen con los SEPEs regionales, cómo trabajan con los desempleados de más de 45 años, con los chavales que salen de os estudios y se encuentran la nada.

Donde se desmonta a los demagogos es en la práctica. Sin poder y estando en el mundo de las palabras que carecen de efectos reales todos son muy buenos, pero, ¡Ay, amigos!, cuando se topan con la realidad, con personas de verdad, ni la estampita de la virgen Dolorosa les salva.

Si están solo a juegos de poder, como parece que hace la muchacha esta, no IDA sino Guardiola, no hay pacto posible. Si están con el miedo a Vox. Por cierto, ¿saben ustedes que el injertado de pelo, Francisco Núñez, se ha cagado por las patas abajo y ahora reniega del pacto firmado en Castilla-La Mancha para el aumento de diputados regionales del nuevo estatuto porque no quiere que Vox tenga mucha representación? Así está Feijoo, que no se entera de nada. Si están con miedo, decía, no es que les vaya a quitar votos Vox sino que van a cansar hasta a los propios fieles y van a desaparecer.

Cierto es que ambos partidos son agencias de colocación, como los demás partidos en realidad, de amigos, hermanos tontos y amantes masculinos y femeninos, pero pensar solo en eso es de estúpidos. Porque al final, la clase dominante acaba eligiendo una agencia de colocación, mete los millones necesarios y a otra cosa. A Feijoo se le está poniendo cara de Suárez, pero el del CDS. Igual los poderosos acaban por elegir otra agencia y acaban todos en el paro. Y con las edades de algunos, igual aquello de la prestación para mayores de 52 años no les parece tan malo.

¡Pacten de una vez que las diferencias no son tan grandes! De hecho son mínimas en las cosas de comer. Y luego ya se verá el trinque del yunque, o del hermano. Porque lo del trinque del hacendado, del Maligno o de otros similares está garantizado o acaban todos en la puta calle.

lunes, 9 de febrero de 2026

LAS ENCUESTADORAS SIGUEN SIENDO ESCOPETAS DE FERIA

 


Nuevas elecciones y nuevo fracaso de las encuestadoras. Todas, no se salva ni una, se han desviado muchísimo más de ese ±3% que ponen al final y que se supone es el nivel de confianza. Existe la intuición, aunque nunca se ha llegado a probar de forma sistemática y verificables, es decir, científicamente, de que las encuestas se encargan y se publican con la única intención de modificar el comportamiento electoral de la ciudadanía. En España va a haber que tomarse en serio hacer una investigación así porque no puede ser que, elección tras elección, fallen de forma estrepitosa.

Aquí abajo van a ver una muestra de esos errores cometidos por las distintas encuestadoras que recorren todo el arco político de la prensa española, más el CIS que debería ser el más riguroso al ser público. Como verán los errores son groseros porque es obvio que la elección de la muestra falla constantemente. Quienes hacen encuestas telefónicas, con el margen de error que existe pareciera que por ahorrarse dos euros, dejan de llamar a cien más, perfectamente distribuidos, pensando que «tampoco es que vaya a cambiar mucho el resultado». Quienes se dedican a hacer paneles se elige a un grupo de personas a las que se les pregunta lo mismo durante un tiempo determinado parece que no logran obtener una muestra realmente significativa.

Esto que les he contado en el párrafo anterior puede resultarles extraño, estúpido o inocuo pero es la base misma para que la encuesta sea lo más ajustada a la realidad de ese momento en que se pregunta. Si no se toma en serio cómo establecer la muestra, para lo cual hay que estudiar la geografía humana del ámbito electoral, luego pasa lo que pasa, que se desvían los porcentajes más de lo recmendado.

Y ¿por qué hablo de porcentajes y no de escaños? Porque ahí está la trampa de las encuestadoras. Dan un porcentaje x y al lado hacen una horquilla de escaños con diferencias de hasta cinco curules. Así aciertan siempre, eso dicen. Haciendo trampas al solitario. Las horquillas existen porque una leve modificación del porcentaje puede suponer ganar uno o perderlo en según qué circunscripciones. Pero colocar cinco o seis no es contar con ese leve movimiento imperceptible en una encuesta sino jugar a acertar por expansión.

Vayamos a los datos.


Electopanel, como su nombre indica, se dedica a elegir un grupo de personas a las que pregunta de forma continuada en el tiempo. Como pueden ver sobrestimaron al PP otorgándole casi tres puntos y medio, mientras que infravaloraron a la Chunta en 2,5 puntos. Si bien con el PSOE o con Aragón Existe lograron extraer más o menos los votos una diferencia del ±0,4% no es importante para los grandes partidos en votación, aunque en los menores sí puede haber error para el resto las desviaciones son mayores de lo recomendable.


40dB, que suele trabajar para El país, también ha cometido errores groseros. Salvo el PAR, Aragón Existe y, en parte, Vox, en el resto de partidos han existido sobrestimaciones e infraestimaciones. No han sabido ajustar la muestra por internet y la Chunta y PP están muy desviados.

Vamos con GAD3, los que dicen que siempre aciertan. Como pueden comprobar viendo el gráfico sólo han acertado sobre el PAR, el resto tiene desviaciones importantes respecto al volumen de los votos recibidos. Hundían al PSOE, daban poco a Vox, sobrestimaban al PP, aunque sí han visto cierto crecimiento de la Chunta pero sin llegar a a ajustar el porcentaje.


NC Report, o los Marhuenda boys, también han cometido errores groseros. Una alta sobrestimación del PP y una infraestimación de la Chunta, más no haber visto que Vox crecía más de lo que se esperaba o que Podemos no convence a nadie.


Suelen publicar, Target Point, sus datos en El debate, lo que no empece para que se hayan equivocado como casi todos en sus sobrestimaciones e infraestimaciones. ¿En qué cabeza cabía que IU fuese a sacar casi un 5%? Sin embargo, sí han logrado ver el aumento correcto de Vox y han clavado, de chiripa, a Aragón Existe y a las ardillas porculeras.


Aquí, las gentes de Sigma 2, parece que han sobrestimado a casi todos, menos a la Chunta. Algo que no sorprende porque les ha pasado a todos y no debe haber sido por voto oculto, ni cosas similares. Como demuestra la encuesta que viene a continuación.


De nuevo GAD3, esta vez para la FORTA o las cadenas autonómicas, sigue empeñado en fallar. Siendo encuesta realizada justo antes de la votación, se observa que algunas predicciones se van corrigiendo pero siguen fallando con el PSOE o con IU de forma exagerada. Grandes desviaciones que luego corrigen, como se ha dicho en las horquillas de escaños.


Por último el CIS. Como lo pagamos todos y tienen mayor presupuesto debería ser más eficiente, pero no. Tiene graves desviaciones en sobrestimar a PSOE, IU y Podemos ¡Qué casualidad! pero infravalora a Vox, Chunta y Aragón Existe. Casi acierta con el PP paradójicamente.

¿Por qué?

¿Qué ha podido pasar para estas desviaciones tan graves? Lo primero es que puede haber habido algún tipo de estimación ideológica o tendenciosa. No es descartable que hayan pensado: «Ya que me paga Fulanito, pondré a los partidos de sus lectores un poco, mejor en base a esas dudas que salen en los datos». O también: «Ya que me paga Fulanito, pondré un poco más bajo a este partido y al otro para activar a sus votantes». Podría ser así.

O podría ser que han hecho mal las muestras. Como son telefónicas en su mayoría han podido sobrestimar las ciudades en estos ámbitos se suelen considerar ciudades las más grandes de 30.000 habitantes, incluso desde 15.000 en algunos casos y se han dejado miles de votos de entidades locales más pequeñas, las cuales sumando sumando hacen un buen ciento.

Por último, ha podido pasar que, más allá de los cambios a última hora del voto, se hayan dejado llevar por los datos que tienen de las elecciones generales en la región para hacer las proyecciones. «Si en Aragón me sale una gran caída o subida en las generales, pues estimo que va a haber una correspondencia similar», habrán pensado. Lo que es tomar a los votantes por imbéciles cuando no lo son. Desde luego hay personas que votan a «su» partido pase lo que pase lo que se llama suelo electoral pero hay miles de votantes que saben diferenciar perfectamente entre un tipo de elecciones y otras. Por ello hacer estimaciones en diferentes ámbitos de votación con los datos de otras muestras conlleva errores. El castigo, por ejemplo, a Sánchez puede no darse al PSOE en cierta región. O el fervor por tal candidato regional puede ser sentido a nivel estatal como algo muy distinto. No es bueno mezclar churras con merinas para según qué cosas.

¿Qué se puede sacar de todo ello? En realidad poco salvo las tendencias que ya se veían en otras encuestas y votaciones. Si les cuentan que esto o que lo otro, como van a hacer en las televisiones y radios, duden. Duden bastante y mantengan un pensamiento crítico, pues se escuchan tantas estupideces que no pueden sino afectarles el cerebro. Que si los jóvenes votan a Vox mayoritariamente luego las encuestas postelectorales dicen que más o menos igual que a los otros, que si lo rural es esto, que si lo material importa, que si el gobierno está acabado, que si Feijoo debe dejar paso a IDA o cualquier ocurrencia para «vender su libro», el de cada marmolillo mediático. Lo único claro es lo que dicen los datos reales y sobre ellos, en Aragón, hay cosas obvias. Tan obvias que no hace falta explicarlas y menos por quienes fallan más que una escopeta de feria.

lunes, 2 de febrero de 2026

Ayuso, «lengua de serpiente»

 


Para cualquiera que haya leído o visto las películas de El señor de los anillos no hace falta explicación sobre el significado de «lengua de serpiente». Para quien no lo haya leído o visto, está a tiempo de hacerlo. Isabel Díaz Ayuso es, junto al presidente del gobierno, el más claro ejemplo de esa clase política que viene a lo público para envenenar con sus palabras. Todos sus discursos no dejan de ser aporías, usurpación del lenguaje, subliminalidad… Lo que usted cree que están diciendo en realidad es otra cosa bien distinta. Juegan con forzadas polisemias para inducirle a situarse en el espectro social que usted desea aunque la realidad sea que se camina por otro camino bien distinto.

Ayer, en la reunión intermunicipal del PP madrileño aquelarre donde no se habló de la Comunidad de Madrid y sí del gobierno del Estado, Ayuso vino a hacerse, nuevamente, la católica verán que más pronto que tarde le acaban catalogando como la segunda Isabel, la católica porque los «moros» nos acechan como país con la connivencia del gobierno. Que Meloni haya hecho algo similar no le muestra un patrón, cuando menos, de elite supranacional o de deseos del capital empresarial. ¿Cómo le va a mostrar algo a quien va con lo justo? Dijo que Europa es católica y debe seguir siendo así. ¡Que se adapten! Lo primero, por no faltar a la verdad, es que Europa, lo que se dice Europa, no ha sido nunca católica. Igual cristiana, que es parecido pero no es lo mismo.

Y como no es lo mismo, pues hay diferencias teológicas y sociales bastante profundas, no se puede decir que Europa tiene un fondo completamente monocorde. La teoría de la predestinación, que según Max Weber, fue fundamental para el espíritu del capitalismo, es algo que a un español, de bien y católico, le parece un horror y un error. Pero a un holandés, no. De hecho está convencido de ello. Esto le dará igual a una buena parte de sus votantes, de los que se dicen católicos, porque en realidad el protestantismo está muy dentro de la espiritualidad de la mayoría de ellos. Un protestantismo con Semana Santa, eso sí, y Feria de abril.

A más, a más, tampoco es que Europa sea cristiana solamente. La romanidad, por así decirlo, es más fuerte que la unidad cristiana. Cuando menos en la parte oeste de Europa. De hecho, si algo puede distinguir a dos liberales, es su romanidad o su iluminismo que, aunque se entrelazan en diversas ocasiones, no son lo mismo. Pero es que también hay diferencias culturales entre el norte y el sur. Cuando el papa Ratzinger pedía unir Europa mediante el espíritu greco-romano y cristiano era consciente de dos cosas: de ser un mínimo metahistórico y del abandono de esos pilares desde hace tiempo.

Europa no ha sido católica desde hace siglos y cristiana desde un siglo, lo menos. El proceso de secularización, que es parte de a propia constitución del Estado, se hizo cada vez más patente durante todo el siglo XIX y acabó por tener su punto de inflexión al final de la primera guerra mundial. A partir de ese momento, todo ha ido cuesta abajo, y el relativismo ha ganado el terreno. Por cierto, un relativismo del que Ayuso es obra y parte, por mucho postureo católico que haga.

«Esperanza», igual por aquello de su valedora, es una palabra que siempre cuela junto a fe cuando está rodeada de sotanas. Una palabra que también han puesto de «moda» Pedro Sánchez, o Ursula von der Leyen. ¿Que sea tan utilizada, no les muestra algún patrón? Como cualquiera, con algo de cultura, sabe la esperanza es una de las virtudes teologales del catolicismo junto a la fe y la caridad. En ese proceso de secularización, o desacralización, que se ha venido produciendo, la primera en ser desmontada de las virtudes católicas fue la fe. Intercambiada por las fes laicas elijan un -ismo político y allí encontrarán una religión laica y la espiritualidad a la carta, la fe religiosa fue siendo arrinconada a lo muy privado y esto no es culpa de comunistas peligrosos, esto comenzó con el liberalismo y se agudizó con los -ismos mesiánicos de todo tipo.

La caridad fue sustituida por la solidaridad de los «Estado providencia». Paradójico haberlos llamado así al principio, cuando eran liberales y conservadores los que enfocaban el camino hacia los «Estado de bienestar», ¿no notan que se estaba suplantando algo? Es más, en el propio discurso de Ayuso afirma que sí, que a los otros hay que acogerlos, como buena cristiana le faltó decir, pero ya. La caridad no es acoger sin más, sino amar incluso al enemigo. Igual lo de que de gusta la fruta es un tipo de amor sublimado. Y ahora le toca el turno a la esperanza. Un término que, para los católicos, significa mucho más que el mero optimismo ante el futuro y es utilizado muy edulcorado. Muy secularizado. Juegan con el lenguaje para acabar de minar los restos religiosos de Europa, pero ¡es que lo hacen los mismos que lo denuncian!

Entienden ahora porque es «Lengua de serpiente». Utiliza palabras, signos, que tienen un simbolismo que les hace entroncar, supuestamente, con una tradición, posiblemente muy querida por cristianos y ateos, pero en realidad está al trabajo de las elites globales para el hundimiento de las bases de Europa. La igualdad, que, por cierto, costó muchas luchas y muertes conseguir algunas contra el clericalismo, cabe decir, de todas las personas ante la ley tiene efluvios cristianos aunque no sea así en realidad. El católico entiende que todas las personas son igualmente dignas, poseen la misma dignidad a ojos de Dios y, por ende, de los cristianos. En su vida y su muerte. De ahí que la misma dignidad tenían los ancianos que «total, se iban a morir igual» que las víctimas de Adamuz. «Lengua de serpiente» nunca descansa y todos deberían saber que es hipócrita. En esto del catolicismo mucho más porque, según los más optimistas, hay un «revival católico» en España y ella se apunta. La realidad es más compleja y mucho más protestante de lo que parece.

Post Scriptum: Por no hablar de la libertad, palabra ajada de tanto usarla de mala manera. Y sí la Verdad nos hará libres, pero no como dice «Lengua de serpiente».

Fichajes del Atleti a 12 de junio

  El Mundial ya ha comenzado. ¿Se calmarán nuestros insiders o inventarán más fichajes? De momento aguantan el ritmo de las últimas seman...