Dos
meses sin escribir diariamente y la que habéis liado. Tenéis el
mundo, y España en particular, hecho unos zorros y con todo
«quisque» alborotado. Tan dislocado todo que he tenido que
trasladarla columna que tenía en el extinto D16 Mediterráneo a este
blog. Porque, al final, habituado a escribir diariamente —y
eso que el descanso me ha venido muy bien para el agotamiento
cerebral y espiritual—
las ideas, especialmente las malas, no dejan de fluir. Piensas: «Esto
viene de acá» o «No se puede ser más tonto e inútil que
Fulanito». Por tanto no queda otra que plasmarlo de alguna manera.
Bien mediante un diario, que no deja de quedar en lo personal, como
un desahogo, bien abrir un blog sin ningún tipo de apremio por
publicar sino cuando merezca la pena. Lo siento por muchos, lo
segundo será.
España
Su
sanchidad no se mueve, ahí
sigue encastillado, y como los demás son tan simples, pues a vivir
que son dos días. Incluso se permite recomendar, como si se lo
hubiese leído, «El principio de esperanza» de Ernst
Bloch. Digo como si se lo
hubiese leído porque, ni por asomo aquella persona que tiene graves
dificultades para expresar términos científicos sencillos,
articular un discurso coherente sin texto delante o aprendido, se ha
metido entre pecho y espalda los tres tomos (al menos la edición de
Trotta) y 1.600 páginas de un libro complicado y enrevesado. En
su momento lo leí y aquello era como pasar tres días, con sus tres
noches, escuchando todas astracanadas de Tiempo de juego
seguidas.
Retomando
el tema, hay que ser muy estúpido para hacer oposición con la
esperanza de que un juez acabe por meter en chirona a su sanchidad
porque sí. Porque algo turbio debe haber. Sí, tiene a dos amigos, a
cuyas casas ha acudido y se ha ido de vacaciones con ellos pero no
les conoce de nada, en «Villa Candado», a un secretario de
Organización con la soga al cuello. A su mujer pendiente del bigote
de una gamba, pero no pasa nada. La culpa, parece según la sesuda
prensa, es de «Zapatitos» al que van a trincar porque se le ha
puesto a un señor que escribe apretando los dientes mucho y con cara
de no haber ido al baño en una semana. «¡Seguro que se ha llevado
comisiones!» gritan desde la carcunda. ¿Tiene pruebas y no las
entregan a un juez? ¿Saben si lo ha declarado a Hacienda? Que huele
que la empresa de las hijas es una tapadera, sí ¿pero hay algo
ilegal en ello? ¿No hay otros hijos de un señor que antes tenía
bigotito que también tienen empresas y el señor lleva una vida
padre también? Alguno dirá que es poco ético, con razón, pero
¿dónde ha quedado la ética en la política española desde
comienzos de siglo? Que aquí nadie dimite con muertos a las
espaldas, con cadáveres repartidos al tun tun de un avión en malas
condiciones, de malas planificaciones de vías férreas, de policía
patriótica, de sobresueldos… Su sanchidad es producto de todo lo
anterior.
Lo
preocupante en España está donde siempre ha estado, en el dinero.
Sí, en el Gobierno afirman que suben todos los salarios de los no
trabajadores públicos, que todas las cifras macroeconómicas se
disparan —por
el dopaje financiero—,
que el capital especulativo se mueve como nunca, pero el problema a
medio y largo plazo nadie lo ve. ¿Han escuchado a la oposición
alguna crítica en ese sentido? No, están a las tonterías porque
carecen de proyecto económico e industrial alternativo. La
Inteligencia Artificial va a barrer miles de puestos de trabajo a la
vuelta de la esquina ¿do están las alternativa, do la inversión,
do la visión a futuro? En ningún lado, porque lo que gusta a la
derecha española es el «capitalismo de amiguetes», con derecho a
roce mejor como en Quirón, no la economía productiva.
Normal
que el «Anotop» gallego esté esperando que le caiga del cielo la
presidencia para seguir en la misma senda, salvo que correrá a
Washington a poner las posaderas para disfrute del mandamás. Porque
los peperos, como los voxeros por mucho que gesticulen, son
proestadounidenses lacayunos. Ni batalla cultural, ni leches. No les
gusta lo woke pero su alternativa no es la cultura europea,
cuando menos recuperar sus esencias, sino todo lo que importan desde
el otro lado del Atlántico. La misma mierda del revés. Y como la
izquierda ya no existe sino los disfraces del liberalismo, pues
estamos jodidos.
Cosas
que pasan
Mientras
tanto por el mundo está el sheriff cazando malhechores
pasándose la ley por los dídimos naranjas. Normal para quien se
cree John Wayne, nada que ver con los spaghetti westerns,
y es pura estadounidensidad. Por si no lo recuerdan EEUU se construyó
sobre la rapiña, la prepotencia y el abuso de aquel que tenía más
armas, o la pistola más ligera, o el dinero suficiente para comprar
pistoleros y rifles —como
hizo en su momento Rockefeller matando trabajadores, pequeños
propietarios y competidores—.
Trump lo tiene claro, el resto del mundo igual no. Todos a
tragar con la rapiña del petróleo y los minerales venezolanos para
salvar un país que consume más de lo que produce. ¿Dirán algo
sobre esto los venezolanos expatriados de la dictadura o esperarán a
ver si les caen algunas migajas? Lo mismo ocurre con Groenlandia.
¿Veremos a la UE echarle arrestos y poner los misiles o tragarán?
Miren cómo Rusia se va a quedar con parte de Ucrania y entenderán
de qué va esto.
Parece
que el papa León XIV quiere venir de viaje pontificio a
España en junio. Después de un pontificado «antieuropeo» de
Francisco debería ser una gran noticia, al menos para la
«católica» España, o eso dicen. Pues no, parece que a los que van
a misa tradicional, a los que pegan con el martillo en el yunque, no
les parece bien porque hay mucha corrupción (sic), Sánchez es un
bellaco y ¡bla, bla, bla! Se comprueba que para esa parte del
catolicismo la Iglesia no es apostólica, no romana, ni católica, es
más tampoco es cristiana, sino una mera excusa política para sus
cosas de la teocracia capitalista reaccionaria. ¡Preveniros de los
falsos profetas! Como dice Mateo 7:15 se disfrazan de oveja pero son
lobos rapaces —aplíquese
también a los políticos que hacen fariseísmo, en la puerta del
Sol, o montados a caballo—.
El
Atleti… y el fútbol
Lo
único que no ha cambiado en estos dos meses es el Atleti. Buenos
partidos en casa con fuerza, empuje, ganas y escombros de visitante.
Unos apedreando al Cholo, otros diciendo que la plantilla es de
primer RFEF pero el problema desde hace cuatro años sin resolverse.
Que igual hay que mirar al palco, no vaya a ser que esté allí el
problema. Eso sí, los insiders aprovechando para hacer el agosto en
enero con fichajes inventados o intereses de representantes o bien
pagados.
El
Maligno sigue llorando por los rincones como la Zarzamora, pero cada
día cometen una nueva fechoría. No cambia nada tampoco salvo que
quieren echar al entrenador, al «Ghandi de Hacendado» y les van a
colar una SAD mientras sonríen como esa cara de bobos que ponen
cuando hablan de 15 Champions.
El
fútbol viene cambiando desde hace un tiempo y en España se sigue
con un fútbol anticuado, que incorpora alguna moda, sí —eso
de sacar tocándola desde propia meta que es una estupidez mayor—,
pero a años luz de lo que se estila en las buenas ligas europeas. Se
ve en Champions donde los españoles ganan, cuando ganan porque el
Bilbao y el Villarreal no lo han hecho, por presupuesto a algunos, no
a los buenos. Un asqueroso y en derribo Liverpool ha pintado la cara
a los equipos patrios. Al menos la Barbie Chocolate ya no es
ministra del Deporte. La nueva, pese a ser rojiblanca, tragará
como los anteriores cargos ¿o no?