Mostrando entradas con la etiqueta La Liga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Liga. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de mayo de 2026

Que no vuelvan unos cuantos para la pretemporada



Acabada la temporada 25/26 con un nuevo ridículo de unos jugadores que, o bien eligen qué partidos jugar, o bien son muy limitados, es mejor que muchos de ellos ni vuelvan para la pretemporada. Veámoslo por líneas.

Portería

En principio pueden volver los dos porteros. Mucha gente critica a Oblak pero ha seguido salvando al equipo en más ocasiones de las que ha podido perjudicar. Musso parece que hace vestuario pero que se controle y deje de hacer penaltis.

Defensa

A la vuelta del mundial solo deberían aparecer por el Cerro o los ASR: Pubill, Llorente, Hancko, Ruggeri y Le Normand. Igual alguno también podría no volver para muchos atléticos, pero no vamos a engañarnos y pensar que van a fichar y gastarse el dinero desde la directiva. MAG siempre ha hecho trapis nos puede colar alguno de la factoría Mendes y los de Apollo han visto que l cosa se revaloriza sin mucho gasto y seguirán por ese camino. «Las que entran por las que salen» que nos contará Picu en breve. Del resto de jugadores ni uno debería volver porque o dan pena, o se tienen fundadas sospechas de que puedan ser futbolistas profesionales, o son unos jetas que siempre se lesionan.

Centrocampistas

Aquí está claro que hay dos argentinos que no deberían volver. Uno, Almada, porque se ha reído de toda la afición y no le ha echado ganas ni para ir a la ducha. Otro, Nico, porque es caro y tampoco es que sea Maradona. Si viniesen dos buenos peloteros, cosa extraña, deberían salir cedidos Obeb y Mendoza. Aunque también es verdad que si el entrenador es tan buen hacedor de jugadores, que se los quede y los trabaje un poco. Tiene un cuerpo técnico extenso para ello.

Delantera

Lookman y ya. El marido de Érika se va. El resto por malos o por cansinos llorones que no demuestran nada no deben volver. Igual hay que quedarse a Sorloth. Tampoco pasaría nada porque se le ve buena gente, pero lo mejor es que el resto venga con la morterada y adiós.

Banquillo

En el banquillo debería haber cambios, al menos, de asistentes de entrenador principal porque parece que los que llevan estos últimos años son incapaces de motivar a los jugadores, de sacar lo mejor de ellos, de decirle al principal que ese jugador, por mucho que se empeñe, no puede jugar donde le coloca en todos los partidos. Y si le dicen que no hace falta hacer los cinco cambios y que mire hacia algunos chavales del filial de los pocos partidos que no han dado «ascopena» fuera de casa, jugaron mayoría de chavales, que para fichar medianías, por muy argentinos que sean, mejor los de casa y gastarse el dinero en jugadores con «contundensia».

Y vuelven por todo lo que han dado, no porque las últimas cuatro temporadas hayan sido maravillosas. Arrastrar la camiseta como han hecho es indigno. No ganar una Copa porque salimos a verlas venir no es propio de un equipo que se dice de elite. Salvando las dos eliminaciones del FC Barcelona, el resto no ha sido como para descansar demasiado. Y si no le gustan las cosas, un abrazo, una estatua y puerta. Ya no hay quien aguante esto.

Palco

Dicen que se van pero ahí siguen, con los bolsillos llenos tras un robo prescrito. Los nuevos, que no parecen mandar en lo deportivo, ya veremos pero huele a Lim desde lejos.

sábado, 9 de mayo de 2026

Arrastrar la camiseta

 


Ahora que se han logrado los objetivos mínimos que desea el gilcerezismo, no es mal momento para señalar algo que se viene viendo en las dos últimas temporadas: jugar cuando apetece.

La Liga es algo tan malo que al trantrán cualquier equipo con un mínimo, muy mínimo, de calidad logra colocarse en los primeros puestos de la clasificación. Ahí tienen al tercer equipo de este año realizando una liga solvente pero siendo humillado en Champions. O equipos que parecen ser la maravilla del fútbol que son pasados por la quilla por contendientes menores en otras competiciones europeas. Alguno dirá «es que el Rayo», sí una luz entre tanta oscuridad en un momento. Hace años La Liga podía presumir de «mandar» en las competiciones UEFA-Mafia, ahora sus equipos son eliminados en cuanto topan con equipos con un mínimo de calidad y sin estar en fase de transición o malas rachas —que los tienen todos.

Dentro de ese nivel competitivo interno, que acaba afectando a todo, las restricciones financiera podrán salvar clubes pero hacen que los equipos sean cada vez peores tanto en calidad como en cualidad. Así se explica que un Atleti que se toma los partidos fuera de casa como un experimento futbolístico-social acabe siempre en puestos Champions. Basta una inversión mayor que el resto, sin necesidad de acertar en todos los fichajes, para colarse en la máxima competición europea. ¿Esto qué quiere decir? Que colarse, por mucho que se diga, en la Champions tiene poco valor cualitativo para ciertos equipos. Al gilcerezismo le vale porque solo saben de números y apropiaciones, ¿les valdrá a los fondos de inversión que, desde hace poco, controlan la SAD?

Al aficionado del Atlético de Madrid esta época le parece buena, no mejor que la de los años 1970s, pero buena porque se clasifica su equipo constantemente para la máxima competición, lo que significa quedar siempre entre los cuatro primeros equipos de La Liga y tener solvencia económica mayor que el resto —a excepción del duopolio que tiene carta blanca en las palancas—, lo que a su vez retroalimenta seguir en esos puestos. Cierto que hay equipos que no logran estar siempre ahí teniendo presupuestos altos, pero en una competición de 2+1 y los restos para los demás tampoco tiene mayor mérito —en algún momento debería escribir sobre el cambio de estructura mental general que se ha operado en el mundo del fútbol y que afecta a como ven los aficionados las competiciones. El problema es cómo se consigue esto. Puede ser compitiendo o dejándose llevar, eligiendo los partidos. Y esto es lo que viene sucediendo en el Atleti las dos o tres últimas temporadas. Sabiendo que a poco que se apriete se logran los objetivos, se elige competir o arrastrar la camiseta.



Sí, el Atleti lleva tiempo arrastrando la camiseta por los campos del mundo. Y eso no se puede consentir. Porque al aficionado de toda la vida le puede doler una derrota, pero lo que le humilla es que los jugadores pasen y se paseen por el campo sin defender con orgullo la zamarra que portan. «Es que se ha llegado a la final de Copa y a semis de Champions» dirán una buena parte, ¿y? A semifinales se llegó jugando un buen partido y el otro a verlas venir (Tottenham y FC Barcelona). En Copa dos buenos partidos (Betis y FC Barcelona en Madrid) y ya. Se entra en la final mirando los naranjos en flor y pasa lo que pasa. Pero ¿y en La Liga? ¿Qué pasa que en La Liga hay que hacer rasquing boling?

Y no han sido los partidos en los que han jugado los chavales los peores, sino los otros. Normal que para estos tres partidos que quedan muchos aficionados pidan volver a esas alineaciones y que desaparezcan los mustios, los displicentes, los sin sangre. Cierto que algunos fichajes han sido un error, que ves a esos jugadores en el campo y piensas sin saben que el balón es redondo, como también ha habido alguno bueno que ha salvado la temporada, pero no todo es acierto con los fichajes. Han pasado jugadores con limitaciones futbolísticas por el Atleti y, sin embargo, jamás se ha dudado de su profesionalidad. Hoy esto sucede continuamente. Al comienzo de la temporada podía existir la excusa de no haber tenido pretemporada, pero luego ¿qué?

Cualquier aficionado rojiblanco no está esperando que su equipo gane todas las competiciones, sabe que entre la mafia federativa-arbitral y la menor capacidad financiero-política tiene complicado ese reto —por eso ha dolido tanto la pérdida en Copa y de la forma en que se hizo. Pero hay que competir hasta el final. Llegar cerca, al lado, a los últimos siete partidos, que sientan el aliento detrás. Y eso hace mucho tiempo que no se hace. Este año ha habido suerte con la Copa y la Champions pero ¿y las anteriores ligas? Ocurre que por mucho que se confíe en el técnico, cualquier aficionado de «normal para arriba» comience a sospechar de todo. Que si los mismos cambios en los mismos minutos, que si los mismos jugadores siempre pese a hacerlo fatal, que si se ha perdido la meritocracia, que si pone a jugadores en otros puestos, que si no han ensayados jugadas de estrategia…

De todo ello, de ese acomodamiento que viene de los usurpadores y aceptan cuerpo técnico y jugadores, pasa que en la última temporada hayan estado arrastrando la camiseta en una buena parte de los partidos. Esto no se puede consentir. O cambian la actitud o habrá que pensar en que todo ciclo tiene su final. No vale el gatopardismo de cambiar todo para que nada cambie, sino algo mucho más estructural, de mentalidad, de saber qué camiseta se lleva. ¿Puede hacerlo el actual entrenador? Debería. ¿Querrán hacerlo los nuevos propietarios? Deberían. Lo que es evidente es que debe ser exigido por la afición. Sin necesidad de hacer el Gonzalo Miró o el antialgo, pero exigir que, más allá de las victorias o derrotas, haya un equipo en el campo que se deje todo, que no arrastre la camiseta. Si quienes están, desde el primero al último, no se ve capaz, que de un paso al lado y pase el siguiente.

lunes, 20 de abril de 2026

Mucho biberón que repartir y la gloria a alcanzar

 


Entiendo la amargura de la derrota y la desilusión por un título, más que factible, que se escapó en una tanda de penaltis. Regodearse en el lodazal de esa oportunidad que se ha ido no sirve de nada, no alimenta más que las miserias propias de todo ser humano y se pierde de vista todo lo que está por delante. La cantidad de biberones que faltan por repartir y una posibilidad de alcanzar la gloria a solo tres partidos. Vayamos por partes.

Los biberones

Quedan siete partidos de Liga en los cuales todavía hay que asegurar la clasificación para Champions de la temporada que viene. El biberón para los aficionados del Betis, esos que han celebrado la derrota en copa, está en marcha porque, además, dependen del Atleti para obtener ese posible quinto equipo extra de Champions. Si el Atleti ganase la competición europea igual tendrían ese quinto puesto, si es que no lo pierden antes y se meten seis bragazos como el europeo, pero aún así hay que lograr los puntos suficientes para hacerse con la clasificación. Toda vez que se logre el objetivo también cabe la posibilidad de dar biberón por el tercer puesto al Villarreal, jugándose el último partido de liga entre ambos. Una pelea por unos milloncejos y un honor de perdedores, pero biberón.

Luego están todos esos equipos que están jugándose la salvación, la Europa League o la Conference. Al Elche le podemos condenar a sufrir más este mismo miércoles; al Bilbao se le puede meter en un buen lio el sábado y que la Federación les tenga que salvar; al Valencia pese a que siempre hay cierta tendencia a verlos como hermanos en el sufrimiento de la mala gestión en los despachos, unos con los giles, otros con los limes se le puede poner cara de segunda; el Celta igual no se juega nada pero ver llorar a cierto jugador siempre da alegría; lo de Osasuna a saber qué puede salir de ahí; en el Girona están el Witselsaurio y Lemaradona e igual estamos en capilla, así que biberón para los demás; y se llega al partido con el Villarreal que puede ser de otro biberón a Roig, o no porque se esté a otra cosa mejor.

La gloria

Todo el mundo da al Arsenal como gran favorito, entre otras cosas porque no ven jugar al Arsenal. Tienen mucho potencial a balón parado, donde el equipo madrileño sufre mucho, sí. Corren mucho, también. Pero desde hace meses eso es lo único que tienen. Cierto que en la liguilla desarbolaron al Atleti pero eso fue casi en el pleistoceno de la temporada, a día de hoy las posibilidades del Atleti son otras bien distintas. Por lo pronto, el equipo rojiblanco puede dejarse llevar en algún partido liguero y dar biberones a los que se quejan por jugar con los del filial mientras que el Arsenal no. Se están jugando la Premier con el City, sin descansos y sin saber si el partido aplazado de los mancunianos es determinante o no. Una presión psicológica que ya se ha visto cómo afecta en sus partidos contra el Sporting de Portugal.

Sus jugadores tienen más nombre que fútbol. La máquina engrasada de comienzo de temporada se ha encasquillado. Los laterales ya no desbordan, eso cuando no juega con cuatro centrales para protegerse. El centro del campo no domina ni crea juego, la vuelta de Odegaard ha sido casi peor porque es muy lento. Los extremos corren mucho pero como pollo sin cabeza y el delantero depende del día. Algo así como lo que le pasa al Atleti con la gran diferencia de que la presión en la eliminatoria, especialmente por los propios medios ingleses, la van a tener los londinenses.

A favor del Atleti está la ilusión de poder vivir otra final europea, no teniendo nada que perder y todo por ganar. Eso sí, se lo tienen que creer desde el principio. La prensa no va a apoyar al equipo rojiblanco porque ya se sabe que es bueno que lleguen a finales solo si las juegan otros preferidos. De hecho ya les han derrotado antes de jugar las semifinales y la final porque los demás equipos son ogros. De ahí que deben ser los propios jugadores los que deben convencerse de que es posible. Las lágrimas del sábado deben ser el acicate para ir a por todo. Total, ya les dan por derrotados en todos lados, especialmente en la prensa culé, la cual tiene un biberón de tamaño XXXL en el ojete desde las dos eliminaciones de este año.

Tienen la gloria al alcance de la mano y la posibilidad de repartir biberones como nunca se han repartido y eso que desde que está Simeone se ha producido un aumento geométrico en la producción de los mismos. La afición debe dejarse de penas y tonterías y tener la cabeza centrada en los importante, comenzar a repartir biberones en Elche y aupar a su equipo hasta la gloria. Con solo llegar a la final de Champions se provocarían miles de infartos y miles de cabreos en buena parte de España, imaginen si se llega a ganar.

A repartir biberones como nunca porque y si sí...

Fichajes del Atleti a 12 de junio

  El Mundial ya ha comenzado. ¿Se calmarán nuestros insiders o inventarán más fichajes? De momento aguantan el ritmo de las últimas seman...