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jueves, 16 de abril de 2026

310 millones en fichajes para un doble nadaplete

 


Con la eliminación de Champions, el Mal se queda sin posibilidades de conseguir un título esta temporada. Al igual que sucedió la temporada pasada donde no fueron capaces de asomarse a la Cibeles para celebrar algún título. Ni la Supercopa de España, esa que está amañada para que siempre jueguen los equipos del duopolio. Sí ganaron dos «arrastrados del año anterior» como la Supercopa de Europa y la copa FIFA de clubes, la antigua intercontinental, pero como las contaban para el septete, el octete o el roncerete no se sabe si valen para una temporada o la otra. El caso es que en todo 2025 y en 2026 no van a ganar nada.

Igual decir lo de nada es aventurado conociendo al FC Barcelona. Capaces son de empezar con el nuñista «¡Ay, ay, ay!», quejándose de los árbitros y conspiraciones judeomasónicas y dejarse atrapar en liga. No pondría nada más cachondo a Javier Tebas, ni una bandera rojinegra portada por una dama con camisa azul mahón. Pero tal y como está el Mal, también hablando de conspiraciones judeomasónicas, de robos y de cualquier cosa que se le ocurra a la prensa nacionalmadridista, no es para hacerse muchas ilusiones. Ahora empezarán a purgar jugadores, a especular con la llegada de cualquier fichaje, el nuevo entrenador —por suerte no suena Michel—, o los superconciertos de verano que acabarán con la deuda… ¡Ah, no! Que lo de los conciertos no ha colado y han tenido que recurrir al PP, el de Ayuso —algo que se dice poco en la prensa, con lo quisquillosos que están por una servilleta mal doblada de algún cargo sanchista, aunque da igual porque el sanchismo también está callado— para una recalificación nueva y hacer caja de alguna forma.

Porque esa es otra. Además de no ganar un solo título, tienen una deuda cercana a los dos mil millones de euros a la que, de momento no van a poder hacer frente, y con muchísimos derechos económicos pignorados en beneficio de fondos de inversión. Lo que quiere decir que de ingresar digamos 100 millones, el Mal igual solo ve 30, el resto va a otros y un poco a la deuda. Será el club, de momento porque ya el Maligno ha convencido a los socios para transformarlo en SAD, que más ingrese, pero de esos millones ¿cuántos ven? Esto a los socios no se lo cuentan, pero van a fichar mucho y los Teleñecos han dicho que van a ganar todo el año que viene y hasta el balón de oro.

Y no es que no se hayan dejado dinero. No. En las dos últimas temporadas han tenido un gasto en fichajes de 310 millones de euros, con unas ventas de 18. Dicho en plata, 4.427.596,66 onzas. Esto no se lo cuentan en la prensa «independiente» deportiva. En realidad, no les vaya a estallar la cabeza, 298 millones de euros en gastos de fichajes. Por ejemplo, el FC Barcelona ha gastado 88 —con inscripciones cautelares incluídas y sin llegar al 1x1—, pero ha ingresado 98. +10 para las cosas de Juan Lapuerta. Incluso el Atlético de Madrid que ha gastado 417,95, pero ha ingresado 260,98, a gastado menos: 156,97.

Trescientos millones para nada. Trescientos millones para que sus aficionados clamen que el equipo está mal configurado. Trescientos millones para no ver buen fútbol y tener que recurrir a RMTV y sus vídeos bulos. Trescientos millones para ver cómo el enemigo acérrimo, el Atleti no piensen en otro, que los de Barcelona son adversarios y hacen comandita para la competición nacional, llega a semifinales de Champions y una final de la Copa del Rey. Trescientos millones para que tengan que pintar el césped por «nosequé» del hipogeo. Trescientos millones para no mover el techo, no vaya a ser que cueste mucho la luz. Trescientos millones para tener al gafe supersónico. Trescientos millones para que el Maligno se ría en su cara todos los días.



lunes, 2 de febrero de 2026

Ayuso, «lengua de serpiente»

 


Para cualquiera que haya leído o visto las películas de El señor de los anillos no hace falta explicación sobre el significado de «lengua de serpiente». Para quien no lo haya leído o visto, está a tiempo de hacerlo. Isabel Díaz Ayuso es, junto al presidente del gobierno, el más claro ejemplo de esa clase política que viene a lo público para envenenar con sus palabras. Todos sus discursos no dejan de ser aporías, usurpación del lenguaje, subliminalidad… Lo que usted cree que están diciendo en realidad es otra cosa bien distinta. Juegan con forzadas polisemias para inducirle a situarse en el espectro social que usted desea aunque la realidad sea que se camina por otro camino bien distinto.

Ayer, en la reunión intermunicipal del PP madrileño aquelarre donde no se habló de la Comunidad de Madrid y sí del gobierno del Estado, Ayuso vino a hacerse, nuevamente, la católica verán que más pronto que tarde le acaban catalogando como la segunda Isabel, la católica porque los «moros» nos acechan como país con la connivencia del gobierno. Que Meloni haya hecho algo similar no le muestra un patrón, cuando menos, de elite supranacional o de deseos del capital empresarial. ¿Cómo le va a mostrar algo a quien va con lo justo? Dijo que Europa es católica y debe seguir siendo así. ¡Que se adapten! Lo primero, por no faltar a la verdad, es que Europa, lo que se dice Europa, no ha sido nunca católica. Igual cristiana, que es parecido pero no es lo mismo.

Y como no es lo mismo, pues hay diferencias teológicas y sociales bastante profundas, no se puede decir que Europa tiene un fondo completamente monocorde. La teoría de la predestinación, que según Max Weber, fue fundamental para el espíritu del capitalismo, es algo que a un español, de bien y católico, le parece un horror y un error. Pero a un holandés, no. De hecho está convencido de ello. Esto le dará igual a una buena parte de sus votantes, de los que se dicen católicos, porque en realidad el protestantismo está muy dentro de la espiritualidad de la mayoría de ellos. Un protestantismo con Semana Santa, eso sí, y Feria de abril.

A más, a más, tampoco es que Europa sea cristiana solamente. La romanidad, por así decirlo, es más fuerte que la unidad cristiana. Cuando menos en la parte oeste de Europa. De hecho, si algo puede distinguir a dos liberales, es su romanidad o su iluminismo que, aunque se entrelazan en diversas ocasiones, no son lo mismo. Pero es que también hay diferencias culturales entre el norte y el sur. Cuando el papa Ratzinger pedía unir Europa mediante el espíritu greco-romano y cristiano era consciente de dos cosas: de ser un mínimo metahistórico y del abandono de esos pilares desde hace tiempo.

Europa no ha sido católica desde hace siglos y cristiana desde un siglo, lo menos. El proceso de secularización, que es parte de a propia constitución del Estado, se hizo cada vez más patente durante todo el siglo XIX y acabó por tener su punto de inflexión al final de la primera guerra mundial. A partir de ese momento, todo ha ido cuesta abajo, y el relativismo ha ganado el terreno. Por cierto, un relativismo del que Ayuso es obra y parte, por mucho postureo católico que haga.

«Esperanza», igual por aquello de su valedora, es una palabra que siempre cuela junto a fe cuando está rodeada de sotanas. Una palabra que también han puesto de «moda» Pedro Sánchez, o Ursula von der Leyen. ¿Que sea tan utilizada, no les muestra algún patrón? Como cualquiera, con algo de cultura, sabe la esperanza es una de las virtudes teologales del catolicismo junto a la fe y la caridad. En ese proceso de secularización, o desacralización, que se ha venido produciendo, la primera en ser desmontada de las virtudes católicas fue la fe. Intercambiada por las fes laicas elijan un -ismo político y allí encontrarán una religión laica y la espiritualidad a la carta, la fe religiosa fue siendo arrinconada a lo muy privado y esto no es culpa de comunistas peligrosos, esto comenzó con el liberalismo y se agudizó con los -ismos mesiánicos de todo tipo.

La caridad fue sustituida por la solidaridad de los «Estado providencia». Paradójico haberlos llamado así al principio, cuando eran liberales y conservadores los que enfocaban el camino hacia los «Estado de bienestar», ¿no notan que se estaba suplantando algo? Es más, en el propio discurso de Ayuso afirma que sí, que a los otros hay que acogerlos, como buena cristiana le faltó decir, pero ya. La caridad no es acoger sin más, sino amar incluso al enemigo. Igual lo de que de gusta la fruta es un tipo de amor sublimado. Y ahora le toca el turno a la esperanza. Un término que, para los católicos, significa mucho más que el mero optimismo ante el futuro y es utilizado muy edulcorado. Muy secularizado. Juegan con el lenguaje para acabar de minar los restos religiosos de Europa, pero ¡es que lo hacen los mismos que lo denuncian!

Entienden ahora porque es «Lengua de serpiente». Utiliza palabras, signos, que tienen un simbolismo que les hace entroncar, supuestamente, con una tradición, posiblemente muy querida por cristianos y ateos, pero en realidad está al trabajo de las elites globales para el hundimiento de las bases de Europa. La igualdad, que, por cierto, costó muchas luchas y muertes conseguir algunas contra el clericalismo, cabe decir, de todas las personas ante la ley tiene efluvios cristianos aunque no sea así en realidad. El católico entiende que todas las personas son igualmente dignas, poseen la misma dignidad a ojos de Dios y, por ende, de los cristianos. En su vida y su muerte. De ahí que la misma dignidad tenían los ancianos que «total, se iban a morir igual» que las víctimas de Adamuz. «Lengua de serpiente» nunca descansa y todos deberían saber que es hipócrita. En esto del catolicismo mucho más porque, según los más optimistas, hay un «revival católico» en España y ella se apunta. La realidad es más compleja y mucho más protestante de lo que parece.

Post Scriptum: Por no hablar de la libertad, palabra ajada de tanto usarla de mala manera. Y sí la Verdad nos hará libres, pero no como dice «Lengua de serpiente».

Fichajes del Atleti a 12 de junio

  El Mundial ya ha comenzado. ¿Se calmarán nuestros insiders o inventarán más fichajes? De momento aguantan el ritmo de las últimas seman...