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martes, 9 de junio de 2026

El Maligno no sabe fichar

 


Aún en caliente la oferta rechaza de 150 millones por Julián Álvarez, gracias a la cual el Maligno cumple su palabra, la realidad es que el presidente del Mal no sabe fichar. Fíjense en esta última oferta. ¿Para qué necesita al jugador argentino con todo lo que tiene arriba? No siendo un «nueve tanque», que es algo distinto, ¿dónde colocaría a Álvarez? A la cervatada, especialmente la que vive en chozas y roba el wifi de la iglesia local, le encanta este tipo de cromos. Son muy de coleccionar cromos, sin importarles que estén repetidas las posiciones y luego acaben a hostias en el vestuario.

No hay más realidad que esa, el Maligno no sabe fichar. Tuvo la suerte en su momento de juntar a Kross, Casemiro y Modric y mientras le han durado ha podido ganar trofeos, pero todo lo que ha fichado alrededor de eso no es más que producto con mucho marketing pero poco recorrido futbolístico. Los 160 millones gastados en Hazard son la prueba palpable de compra de cromos y no de futbolistas necesarios. En los últimos años Bellingham es otro caso. Un centrocampista que no quiere jugar en el medio, porque igual tiene que correr mucho y defender, pero que no puede jugar en la delantera porque están otros que sí son delanteros y si entra deja al equipo deslavazado.

El centro del campo Camvinga, Tchouameni y Valverde no ha salido bien. Dos porque están peleados con la pelota aunque corren mucho y otro porque se esconde en la mitad de los partidos y espera a ver si mete un gol y puede hacer un poco de tribunerismo. Y como la recua madridista es muy tribunera, pues ahí le tienen, encumbrado por una prensa que le sitúa al nivel de Maradona, por lo menos. Y qué decir del «perseguido». Se casca todos los años tres o cuatro meses de rasquing boling, mete seis goles jugando al balonazo y ya pide el balón de oro. Y la prensa aplaudiendo como focas. Por no hablar del gafe.

Todo el mundo, al menos el que sabe algo de fútbol, es consciente de que la debilidad del Mal está en el centro del campo. No necesitan más defensas fuertes o rápidos total, los árbitros les permiten lo que sea sino centrocampistas. Güler no es centrocampista, ni Ceballos este no es ni futbolista, ni el boca torcida, ni Pitarch tiene capacidad aunque sepa que el balón es redondo. Sin centrocampistas no ganas nada en el fútbol de forma continua. Y el señor mayor quiere fichar cromos y más cromos para la delantera cuando ya tiene seiscientos allí. ¡Que siga así! No hay que desanimarle. El candidato Riquelme, si hubiese sido listo, tendría que haber salido diciendo voy a fichar a «tal y tal y tal» todos centrocampistas. Añadiendo, algo que el Maligno es incapaz de hacer.

Javier Tebas está muy contento del regreso de Mou porque es divertido e igual alguien compra la liga española en el extranjero. Siempre el duopolio. El portugués, al menos, sabe que necesita centrocampistas, pero también sabe que su malignidad fichará lo que quiera y algún medio de saldo porque los que realmente querría fichar, Vitinha, Neves y Enzo, no se los van a vender. De ahí la oferta por Julián. Jugada doble. Queda bien con los socios, que han pasado del velcro a la teletienda y sus zapatillas sin cordones en verano se pasan a los mocasines, y le toca las narices a Laporta. El problema es que el Atleti ha respondido con ironía a lo que era una treta. ¡Ahora vas y lo cascas!

Lo mejor es desearle que siga así, en su línea, que en el Mundial vaya con una selección en cada eliminatoria que no sea España es lo que hacen los socios y periodistas lametraserillos, sí esos que deben ser del Atleti y busque la forma de pagar la chapuza del estadio. Ni el romano pontífice es capaz de arreglar eso porque es conocido que la lata de la Castellana es la residencia preferida del Diablo. Señor Maligno, siga usted muchos años en la senda que ha tenido estos. Cuando despierten, los ya no socios, verán que no estaba allí el dinosaurio sino un empresario o grupo de fondos de inversión que controlan su club. ¡Bah! Les da igual siempre que tengan muchos cromos con los que fardar y creerse ganadores de la vida, especialmente los de fuera.

jueves, 16 de abril de 2026

310 millones en fichajes para un doble nadaplete

 


Con la eliminación de Champions, el Mal se queda sin posibilidades de conseguir un título esta temporada. Al igual que sucedió la temporada pasada donde no fueron capaces de asomarse a la Cibeles para celebrar algún título. Ni la Supercopa de España, esa que está amañada para que siempre jueguen los equipos del duopolio. Sí ganaron dos «arrastrados del año anterior» como la Supercopa de Europa y la copa FIFA de clubes, la antigua intercontinental, pero como las contaban para el septete, el octete o el roncerete no se sabe si valen para una temporada o la otra. El caso es que en todo 2025 y en 2026 no van a ganar nada.

Igual decir lo de nada es aventurado conociendo al FC Barcelona. Capaces son de empezar con el nuñista «¡Ay, ay, ay!», quejándose de los árbitros y conspiraciones judeomasónicas y dejarse atrapar en liga. No pondría nada más cachondo a Javier Tebas, ni una bandera rojinegra portada por una dama con camisa azul mahón. Pero tal y como está el Mal, también hablando de conspiraciones judeomasónicas, de robos y de cualquier cosa que se le ocurra a la prensa nacionalmadridista, no es para hacerse muchas ilusiones. Ahora empezarán a purgar jugadores, a especular con la llegada de cualquier fichaje, el nuevo entrenador —por suerte no suena Michel—, o los superconciertos de verano que acabarán con la deuda… ¡Ah, no! Que lo de los conciertos no ha colado y han tenido que recurrir al PP, el de Ayuso —algo que se dice poco en la prensa, con lo quisquillosos que están por una servilleta mal doblada de algún cargo sanchista, aunque da igual porque el sanchismo también está callado— para una recalificación nueva y hacer caja de alguna forma.

Porque esa es otra. Además de no ganar un solo título, tienen una deuda cercana a los dos mil millones de euros a la que, de momento no van a poder hacer frente, y con muchísimos derechos económicos pignorados en beneficio de fondos de inversión. Lo que quiere decir que de ingresar digamos 100 millones, el Mal igual solo ve 30, el resto va a otros y un poco a la deuda. Será el club, de momento porque ya el Maligno ha convencido a los socios para transformarlo en SAD, que más ingrese, pero de esos millones ¿cuántos ven? Esto a los socios no se lo cuentan, pero van a fichar mucho y los Teleñecos han dicho que van a ganar todo el año que viene y hasta el balón de oro.

Y no es que no se hayan dejado dinero. No. En las dos últimas temporadas han tenido un gasto en fichajes de 310 millones de euros, con unas ventas de 18. Dicho en plata, 4.427.596,66 onzas. Esto no se lo cuentan en la prensa «independiente» deportiva. En realidad, no les vaya a estallar la cabeza, 298 millones de euros en gastos de fichajes. Por ejemplo, el FC Barcelona ha gastado 88 —con inscripciones cautelares incluídas y sin llegar al 1x1—, pero ha ingresado 98. +10 para las cosas de Juan Lapuerta. Incluso el Atlético de Madrid que ha gastado 417,95, pero ha ingresado 260,98, a gastado menos: 156,97.

Trescientos millones para nada. Trescientos millones para que sus aficionados clamen que el equipo está mal configurado. Trescientos millones para no ver buen fútbol y tener que recurrir a RMTV y sus vídeos bulos. Trescientos millones para ver cómo el enemigo acérrimo, el Atleti no piensen en otro, que los de Barcelona son adversarios y hacen comandita para la competición nacional, llega a semifinales de Champions y una final de la Copa del Rey. Trescientos millones para que tengan que pintar el césped por «nosequé» del hipogeo. Trescientos millones para no mover el techo, no vaya a ser que cueste mucho la luz. Trescientos millones para tener al gafe supersónico. Trescientos millones para que el Maligno se ría en su cara todos los días.



jueves, 9 de abril de 2026

Se huele el miedo

 


El 4-0 de Copa del Rey hizo mucho daño. En un momento en que todo parecía ir cuesta abajo, ese resultado, junto a el desbordamiento futbolístico desarrollado por el Atleti, quebró la fe de los jugadores y buena parte de la afición. Se agarraron a un fuera de juego clarísimo para ellos no lo era y a un poco el orgullo, más las doscientas veces que afirmaron que Julián Álvarez lo tenía hecho sin pensar de dónde iban a sacar el dinero y ofreciendo saldos como si fuesen Pelé, pero es que, además, sabían que el Atleti estaba casi obligado a dar cierto descanso a los jugadores por aquello de jugar una ronda más de Champions. El 3-0 de la vuelta les jodió, mucho, muchísimo, pero se centraron en otras dos competiciones.

Cuando vieron que les tocó en liza, de nuevo, el Atlético de Madrid, comenzaron los sudores fríos. ¿Y si les da por hacer otra vez el mismo partido? Pensaron que no podría producirse eso, pero llegado el sábado anterior a la disputa del encuentro de Champions, notaron que el Atleti, con los suplentes, con chavales que juegan en primera y tercera federación, no solo les puso las cosas difíciles, sino que jugando contra diez tuvieron que meter un gol de rebote para vencer. En el fútbol hay mucho idiota, pero el que más o el que menos saben que si los suplentes lo han puesto difícil… y ahí les entró el canguelo, el ver fantasmas en todos los sitios, el «¡Ay, ay, ay!» de Núñez en versión real y la de Alfonso Arús, el vamos a ganar pero con la boca pequeña.

Y o que se vio durante el partido, con un Atleti irregular, fue eso. Miedo, mucho miedo. Jugadores con dudas a la hora de decidir en una jugada. Jugadores y espectadores con el agujero cerrado completamente cada vez que alguno con rayas rojiblancas echaba a correr. Hasta que les clavaron el primer gol. Entonces las prisas… hasta que les cayó el segundo. Ahí el juego ni importaba. Con tal de no encajar más goles les valía porque, en esos instantes, estaban ya pergeñando la excusa que iban a sacar para justificar la derrota frente a un equipo que tiró tres veces a portería y entraron dos. Que si debieron ver tarjetas todos los jugadores por el hecho de ser del Atleti. Que si penalti por un saque de puerta. Que si esto, que si lo otro, sabiendo las hienas de la prensa nacionalbarcelonista acabarían haciendo su trabajo.

Dicen ser distintos al Mal, pero lo de estos días demuestra que son iguales. La misma fiereza y mala leche que gastan los Teleñecos de la noche mira que hablar de llorones Gárgamel con lo que son el Mal cada jornada y lo que tiene que ver él cada mañana ante el espejo, los narradores de Movistar y cualquiera que sepa que su sueldo y empleo depende del Maligno. Aquí dependen de «La Puerta» que se elija en el Camp Nou. Siempre he dicho que igual que existe un nacionalmadridismo, existe un nacionalbarcelonismo, lo que ocurre es que sus aparatos ideológicos no están tan centralizados, pero igualitos son. Tanto seny, tanto «no somos los mismo», para al final del camino acabar abrazados, morreándose e, incluso, cohabitando. Solo había que ver las caras del programa de Movistar después del partido. Las mismas que cuando pierde el Mal.

Se han creído, dentro de su prepotencia totalitaria, que todas las competiciones son entre ellos dos. En La Liga es casi así porque los otros 18 son unos mierdas que viven, como el PSOE de la Comunidad de Madrid, muy bien en la oposición. Pero en Champions la cosa ha cambiado. Todos los equipos ya comienzan a protestar y a quejarse por las trampas de los dos conjuntos españoles. Hay una rebelión de grandes equipos que este año están marcando el terreno. Pese a vencer, desde el Bayern, con sutileza, ya han dejado caer que Michael Oliver el inglés madridista que va a la caja de latón a hacerse fotos con su esposa se comió un penalti a Olise como una catedral tras una carvajaliña, vamos un empujón de toda la vida. Lo mismo han hecho numerosas cuentas internacionales en redes sociales y periódicos del extranjero. Ya no se callan, ni creen en suerte, saben lo que hay por detrás, corrupción del totalitarismo.

Es fútbol y todo puede pasar. Pero desde ayer, además del ataque salvaje a Giuliano y a Musso ¿alguien me puede decir por qué el cabezón de la Cope se puso tan impertinente con el portero argentino? ¿Ya no le invitan a copazos, a ternera, no les gusta a los de Apollo, quiere vivir en Barcelona, usa zapatillas con velcro?, todo lo que vienen haciendo es mostrar el miedo. Si recuerdan, tras el 4-0, estaban convencidos de la remontada; ahora demuestran que un simple 0-2 no parece tan remontable. ¿Por qué? Porque ya no hay factor «Aytekin» al que agarrarse. Tras la tropelía de Marciniak el año pasado, se han agotado las estupideces que se pueden hacer. De ahí el miedo que muestran.

En el otro lado, en el Mal, están con la risa floja. Mucho cachondeo con el FC Barcelona, pero invocando los espíritus del que pegaba patadas en la cabeza o el espía de la URSS, la flor de Zidane y quince mil cosas más saldrá el torerillo calvo pegando cabezazos junto a su amigo el llantos y demás portadores de zapatillas de Teletienda. En cuanto comiencen a tomar conciencia de que el Atleti podría estar cerca de ganar la maldita, entonces, se harán amigos de toda la vida y comenzarán a invocar al Diablo en el cruce entre la Puerta del Sol y Canaletas para que no suceda. Si de normal, para la prensa nacionalista, maligna o culé, el Atleti no es un equipo español, de hecho parece no existir, volverán a ir cogiditos de la mano como en la fracasada Superliga y como hacen siempre. Los totalitarismos se acaban queriendo entre ellos pacto germano-italiano, pacto germano-soviético... y no va a ser distinto en esta ocasión. Y todo por miedo. Si fuese el Villarreal el que estuviese en esa situación dirían lo mismo. No pueden consentir que algún otro equipo gane algo que, de momento, solo ellos tienen. Algunos no han ganado la Recopa de Europa y no pasa nada ¿no?

Miedo, tienen miedo. Cabe recordar que esto el fútbol y puede acabar pasando de todo, pero a día de hoy no lo tienen tan claro. Son conscientes de que en Liga, gracias a los servicios del doctor Strangelove, siempre se lo van a jugar entre los dos, por lo civil o lo criminal, pero en Europa ya no parece que sea así. Que igual remontan como les vuelven a poner el culo fino. Mírenles bien. Esas caras no son de excitación, salvo los que utilizan los camellos como desplazamiento, sino de pavor, de pánico, de canguelo, de… Miedo. Y nada mejor para el miedo que una ronda de biberones.

Post Scriptum. Una de las cosas curiosas del partido de Champions es que la mufa del Cholo en el Camp Nou parece rota, como el uso de los pantalones rojos. Veremos.

Fichajes del Atleti a 12 de junio

  El Mundial ya ha comenzado. ¿Se calmarán nuestros insiders o inventarán más fichajes? De momento aguantan el ritmo de las últimas seman...