Es deprimente leer en redes sociales, o escuchar en videoprogramas, a la afición del Atleti en cuanto no hay partidos —cuando hay partidos también en ciertas ocasiones, pero ahí existe una afectación psíquica que perturba el raciocinio— porque parecen como abducidos por el juego del FIFA. En toda la temporada han debido ver los partidos de su equipo, incluyendo los de fuera de casa, y poco más, pero ahí los tienen hablando de jugadores, sistemas y demás. Y todo como si el dinero no fuese de nadie y se pudiese pagar en seis o más plazos, como hacen en Can Barca. Acaba por dar la impresión de que no tienen ni puta idea de fútbol.
Porque el fútbol no son solo los once contra once en un terreno de juego sino muchas más cosas que existen alrededor. Que existe un entrenador con unos gustos específicos. Que ciertos equipos ayudan a conseguir mejores contratos publicitarios. Que los ingresos no son ilimitados. Que, en el caso español, existe una competición peligrosamente preparada. Esto jamás lo tienen en cuenta todos estos que hablan en redes y programas. Porque una cosa es tirarse el pisto y otra hablar en serio y hasta enfadarse cuando no se ficha a ese que habían imaginado que se debía fichar.
Primero: ¿Quién es el entrenador? Simeone. Por lo tanto, tiene una serie de manías con las que hay que trabajar y que impiden fichar a todos esos jugadores muy del gusto de los panenkitas pero que no le entran por el ojo. Jugadores que suelen ser unos sin sangre o más vagos que la chaqueta un guarda. Hay que fichar jugadores que se adapten a las condiciones que marca el entrenador… hasta cierto límite como pudieran ser proyectos bien estudiados, no un Vermeeren de la vida. ¡Ojo! Y también hay que decirle que este jugador no, tipo toda la tropa de argentinos que nos ha colado en los últimos tiempos. Hoy, ser argentino en fútbol ya no es indicativo de nada positivo. Simeone, guste o no, sea criticable o no, confía en dos sistemas de juego, por lo que no se pueden fichar jugadores que encajan a la perfección en otros sistemas pero no en esos.
Segundo: ¿Cuánto dinero hay disponible? Porque aquí salen algunos con millones a punta pala mientras la tesorería real es la que es. Según han informado desde el gilato son ochenta millones contantes y sonantes, no un hueco de ochenta millones. A eso habría que sumar lo que se consiga con las salidas, que tampoco es que pueda ser mucho visto el rendimiento ofrecido por muchos de los jugadores. Si tienes que reforzar tres posiciones ochenta kilos dan para lo que dan, uno de cuarenta y dos de veinte. Y ya. No hay que culpar a nadie por no pagar 60 palos más incentivos por un lateral izquierdo. ¡¡¡Un lateral!!! En el Atleti se va al mercado como se va y los de Apollo no parece que vayan a cambiar. A ello hay que sumar las peleas internas entre los «egipcios», acostumbrados al 3%, y los (o el) profesionales.
Tercero: necesidades reales del equipo. Aquí es donde se ve mejor que de fútbol, poco. Ruggeri hizo una temporada apañada pero se le achacan errores en los partidos producto de la incompetencia en el centro del campo. Quieren fichar un nuevo marido de Érika pero igual hay que decirle al señor Simeone que ya lo tiene en la plantilla (Baena), por ejemplo. Lo que es evidente es que se necesita un cinco, de pierna fuerte y con ganas de correr. ¡Fíchese! Si Llorente se va a quedar en el lateral, se necesita otro tipo para la banda derecha, que no es Nico González, por mucho que le guste al entrenador, pues ha demostrado entre poco y nada. Y falta un lateral izquierdo, salvo que se quiera confiar en la cantera, que debería no costar un riñón, que sepa que la pelota es redonda y tenga entrega. Todos los que lloran cierto fichaje del Mal seguro que no han visto más de seis encuentros de la Premier y como le cogen la espalda a cierto melenas. Tres necesidades, tres fichajes. Si salen algunos, que ojalá así sea, entonces se cubren huecos.
Cuarto: ¿qué jugador va a venir al Atleti? Aquel que no sea pretendido por uno de los diez equipos que están por encima del Atleti a nivel global europeo y que cobre poco —esto descarta a unos cuantos de la Premier—. En el equipo rojiblanco van a ganar mercado y mejores contratos publicitarios, más el salario que será un poco mejor. ¿Puede llegar alguno de un equipo top-10? Sí, pero el que está quemado de chupar banquillo, que ya indica algo, o un acabado. Por lo tanto, el mercado rojiblanco está en equipos por debajo y de mercados como España, Francia, Bélgica o Alemania, siendo generosos. Salvo excepciones, ni de Italia, ni de Turquía, ni de Grecia, ni de algunos equipos británicos va a llegar un jugador excepcional. Es que están hablando de muertos como Vlahovic, Koné y demás tipos que no han destacado en el calcio. Hay ligas muy superiores a la italiana a día de hoy.
Quinto: la dirigencia. Los dirigentes del Atleti siguen siendo, en este mercado, los mismos de siempre. El tándem Bucero-Gil Marín es un cáncer futbolístico demostrado. Y eso condiciona lo que pueda hacer Alemany. Puede tener cerrado algo pero aquellos ya sabemos cómo actúan. De momento con el consentimiento de Apollo, que parece más centrado en las piscinas. Por no hablar de que les vale con clasificarse para Champions, hacer buen papel en esa competición y en Copa que pase lo que tenga que pasar, menos ganar que hay pagar primas.
Con todo esto, que no es poco, es con lo que hay que montar algo que se desarrolle en el terreno de juego. Esto también es fútbol y no parecen tenerlo claro muchos. Está muy bien vender 78 nombres de posibles fichajes, o más; es muy divertido pajiplantillear, pero todo eso es fantasía, cuando no una mentira asumida. Lo real es que hay que trabajar con Simeone, Gil y sus amigos representantes, con una buchaca con poco parné dentro. Ergo hay que ir, sin hacer ruido, a por un delantero que haga goles y salga bien de precio —haberlos haylos pero para eso hay que estar al tanto de otras ligas, a por un lateral que no necesite mucha adaptación y a por alguna ganga que no quieran los poderosos. Ese es el mercado del Atleti del gilcerezismo que aún impera. ¡Esto es el fútbol, papá!

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