lunes, 21 de septiembre de 2026

Lloran porque saben que son muy malos

 


Están los ríos llenos a rebosar de lágrimas blancas. El Maligno casi acaba con un doble síncope en el palco. Y parece ser, al decir, de la prensa nacionalmadridista, que le habrían robado al Mal en un partido donde, al menos, cuatro jugadores del Atlético de Madrid deberían haber sido expulsados. No uno, ni dos, cuatro. Es el problema que tienen algunas mentes, de esas que utilizan las zapatillas que anuncia David Bisbal que ni agacharse es necesario, cuando la fantasía que llevan viviendo en sus cabezas desde hace años choca con la realidad de un arbitraje malo. Ni favorable, ni desfavorable, malo, como suelen ser los de La Liga. Cuando se está acostumbrado a que todas las dudosa siempre caen de tu lado, enfrentar algo normal cortocircuita las dos neuronas.

Dicen que el Cuti Romero debería haber sido expulsado en una acción donde ni hace falta, donde el VAR no debería haber intervenido pues estaba bien arbitrado y que es similar a una de Trent de hace unas fechas donde no había nada. Lance del juego cuando se va fuerte al balón. Luego afirman que Baena debió ser expulsado porque, Siro López dixit, «dejó la pierna en la rodilla de Güler». Vamos que el turco chocó con la pierna del español. Luego se inventan un penalti, con una imagen retocada como se ha comprobado y en otra imagen que ha aparecido se ve que le toca en el estómago, de Pubill y por eso expulsión. Y luego la de Kang In que es la más cercana a una expulsión si se utiliza el criterio que suele regir para «los otros 18», según el criterio de los otros dos no es ni falta.

Si se quiere jugar a esto también se podría haber expulsado a M’Bappé por una agresión a Giuliano con un rodillazo en la cabeza; a Bellingham por clavar los tacos en la rodillas de «ocho goles» o la falta anterior al gol del Mal que está mal pitada por lo que sucede antes. Puestos a inventar y buscar cosas raras, se encuentran diez o doce por partido, pero entonces no sería fútbol, ni deporte de contacto.

El problema no está ahí. En el fondo la mayoría de madridistas saben que se quejan para tapar las miserias de su propio equipo. En algún intersticio que ya hay en el nacionalmadridismo, pues la última rueda de prensa antes de las elecciones del Mal dejó mal sabor de boca en parte de la prensa lacaya, han dejado de lado las quejas y se han puesto a analizar el juego. Con una plantilla mucho más valorada —al Maligno le cuesta un dinero que suban las valoraciones de sus jugadores en ciertas páginas— que la del Atleti, resulta que te pintan la cara en juego y te ganan. En cuanto el Mal ha jugado contra equipos, más o menos duros (Atleti y Betis), palman o sufren como el día del Inter… o del no tan duro Elche.

El Maligno, como buen soberbio que es, ha hecho lo de siempre, fichar cromos más que profesionales del fútbol, renovando, además, por una cantidad infame de millones a un tío que se está riendo de él. Valverde se esconde en todos los partidos. Tchouameni sirve para lo que sirve. Güler es mediapunta, como siete más que tiene en plantilla, el Gafe juega para él, los defensas que ya eran malos lo siguen siendo y el que parecía bueno ahora es malo porque nadie defiende en ese equipo. Cuando fichó a Llouriño no era para entrenar mejor o jugar mejor sino para dar la nota en este tipo de partidos. Ni con un calendario asequible es capaz de acercarse al nivel del gran enemigo, el Barça. Y eso les tiene a mal traer.

Desde que se fueron Modric, Casemiro y Kroos, el Mal no ha tenido centro del campo. Han fichado a un medio jubilado portugués, que ya se veía en el City el año pasado que estaba quemado para el fútbol, y se han dejado 140 millones, más comisiones, en un proyecto que a saber cómo sale. Es gracioso porque «tenían casi atado» a Hjulmand y ha acabado en el Atleti aportando ganas y talento. Justo lo que le falta a su equipo de perros que no quieren defender y solo piensan en sus estadísticas. Algo que Llouriño, del que todos se prometían mano dura, no va a cambiar porque estaba acabado hace tiempo como entrenador.

Que todo está mal se demuestra porque ha salido hasta la Asociación de Plañideras del Mourinhismo —Sean Thorton dixit— a protestar por todo, aunque haciendo el mayor de los ridículos. Porque hay que ser muy poco letrada para decir que el Cuti es un provocador por llamar llorón a Bellingham, cuando calla con Ficticius, por ejemplo; o a decir que ya es un triunfo lo del Atleti por celebrar con la afición cuando lo hace en todos los partidos, gane o pierda. No está bien que se metan con su físico, bastante problema tiene, pero con su mente… Y, cómo no, los Teleñecos de la Noche, con sus malas audiencias a cuestas, aparecen para soltar toda la artillería posible. Nadie dice que son el equipo que menos corre en un partido de media de las cinco mayores ligas europeas. Igual por ahí hay algo.

Al final les salva que La Liga es una porquería y con un poco de acierto por calidad y alguna ayudita se ponen segundos fácilmente. El Atleti vergonzoso de años atrás entraba en Champions con relativa facilidad sin la misma plantilla, ni los apoyos. Quieren una liga de dos y tienen una liga de dos por lo que el Barça podrá dejarse ir en algunos partidos, cuando llegue lo gordo de la Champions, y venderán la remontada… o igual este año no llegan ni a estar cerca. A saber. Es evidente para cualquiera que el Maligno se ha vuelto a reír de los socios, y más que lo hará cuando privatice el club y se lo queden su hijo, su nieto y su socio, les vende cromos y quiere mantener una estructura futbolística sin jugar al fútbol, solo mediante la presión de los medios que están a su servicio por la publicidad.

Otros, se van al parón de selecciones contentos, sin preocupaciones de generación de fútbol y a esperar la vuelta a la competición. ¿Dará la puntilla el submarino amarillo o se cagarán como suelen hacer?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Florentino Pérez, impulsor del primer intento de lawfare en España

  Algunos se sorprenden de la actitud de Florentino Pérez en sus negocios y en lo que tiene que ver con el Real Madrid, pero no es nada nue...