viernes, 6 de marzo de 2026

Lo que entiendo de la guerra de Donald Trump

 


No soy especialista en cuestiones geoestratégicas, ni de relaciones internacionales —ya en la carrera me parecía aquello muy aburrido, salvo dos o tres cosas, y falso—, por lo tanto mi opinión no es la de un especialista en la materia. Sin embargo, la historia muestra ejemplos más que suficientes para comprender que dos más dos no siempre son cuatro. Que detrás de las proclamas hay un sustrato oscuro, escondido, que suele mostrarse al mundo cuando ya ha pasado un tiempo. Algo así pasa en estas guerras, rencillas y disputas del trumpismo en aras de la democratización del mundo.

Si se han creído que esto tiene algo que ver con la democracia, déjenme que les diga que son bastante incrédulos. Lo «democrático» es la proclama buenista de cuestiones que son bastante más peliagudas. En esta oleada trumpista-sionista se juegan más cosas que algo democrático. Miren Libia. Ni democracia, ni progreso, ni nada por el estilo, pero, eso sí, las fuentes energéticas a buen recaudo de los mismos de siempre. Hay una dictadura pero «como es de los nuestros»…

Esto de Irán viene gestándose desde las masacres de Israel y Gaza. No piensen que Netanyahu se ha levantado por la mañana y se ha emperrado en atacar Irán porque igual tenían una bomba nuclear. Paquistán que está al lado, y para los occidentales es más peligrosa, la posee y no dicen nada. Que la tenga, evidentemente, cambia mucho la geoestrategia de la zona porque equilibra fuerzas con Israel. Pero si se ataca el Líbano, como está haciendo el sionismo, entonces ya no es tan obvio que lo de la bomba atómica sea la excusa. Debe estar en otro lugar.

Donald Trump se mete en la guerra porque el sionismo es poderoso en EEUU, más en esa mezcla extraña con el evangelismo mesiánico propio de allí. Ese evangelismo, junto con el anabaptismo del sur, quiere crear en reino de dios en la tierra —pongo dios en minúscula porque es un dios falsificado—. Su escatología es cumplir la supuesta voluntad de dios, la cual está transferida al imperio estadounidense. Algo que enlaza muy bien con el mesianismo sionista. Tienen puntos de conexión.

Esto es el fermento donde se genera esa santa alianza —de la que no tienen culpa los judíos, los evangelistas normales, ni los ateos, ni nada por el estilo—, pero no es la causa, ni el fin. Ni Netanyahu, ni Trump quieren un reino de dios, ni nada por el estilo, están a otras cosas bastante más materiales. Lo democrático les es indiferente en realidad. De ahí que, recordando que esto viene de largo, Trump lo primero que hizo fue cargarse a Maduro. No porque los venezolanos le caigan mejor o peor, ni porque le importe algo Venezuela —salvo que haya alguna isla donde ir con menores, ya saben los gustos de estas gentes—. Lo que le interesaba a Trump es tener el control de un posible suministro de materias primas libre y a su total disposición. ¿Qué más se ha sabido de Maduro? ¿En qué se ha avanzado salvo en poner a disposición, para lo que Delcy ha sido muy responsable, de EEUU las materias primas venezolanas quitándoselas a un Estado soberano y a su población?

Una vez controlado el flujo de reservas energéticas —en esto ha dado la clave el magnífico historiador Rodríguez de la Peña al afirmar que va para largo la guerra—, Trump ya podía apoyar los planes del sionismo, el cual, quiere que la zona esté lo más desestabilizada posible. En Irán no hay más apoyo al yihadismo que en Arabia Saudí o en Paquistán. Posiblemente haya menos. Pero es un país estable, aunque sea para mal, con materias primas que le permiten autoabastecerse, con tecnología punta y en buenas relaciones con China.

Porque la guerra en Irán para Trump es una guerra contra China, la verdadera potencia militar y económica adversaria. Venezuela era aliada, ahora les cierran las puertas a los chinos por allí. Cuba es la otra aliada y por eso insisten en derribar al gobierno. Aunque sea una caquita de mosca en el tablero internacional, tiene algo simbólico por lo de bahía cochinos, por la inmigración en Florida —ni uno va a volver, como tampoco se irán de Madrid los venezolanos, ya verán— y porque el gasto va a ser menor. No importa en realidad Cuba ni económica, ni estratégicamente. Dejarle las espaldas alteradas, desestabilizadas, y molestarle con las exportaciones, para que deriven sus transportes por otros lados es lo que quiere Trump.

A ello se suma que el tonto de Zelenski quiere montar una guerra con Hungría. Nada mejor que dejarle sin abastecimientos energéticos para que se rinda de una vez como ya le han dicho desde la Casa Blanca. Toda vez que los EEUU se van a quedar con la tierras raras y Putin se lo respeta —porque Rusia no es enemiga de EEUU por mucho que les cuenten, aunque sí aliada de China y eso molesta—, la continuación de la guerra y abrir otro frente no es factible. Más cuando el otro frente es contra un aliado otanista. Con esto de la guerra ya tiene la excusa Trump para dejar tirado al ucraniano.

Un oriente medio desestabilizado, con gobiernos títeres o anárquicos, le viene bien a EEUU y mejor al sionismo. No les interesa la lucha contra el yihadismo. A los sionistas lo único que les mueve es crear su lebensraum en la zona y ya. Su espacio vital para la construcción del gran Israel. Y como tienen buenos lobbies pues ganan en la publicidad. Ahí tienen a todo el aznarismo Aznar es uno de los mayores lobistas del sionismo desde hace décadas y buen partido monetario que le saca hablando sobre democracia y demás derechos humanos cuando la realidad es otra. Ahí tienen a todos los trumpistas, como tontos, apoyando cualquier cosa que haga porque algo les caerá —«¡clin, clin, caja!»—. Ahí tienen a todos los catoevangélicos, que no dejan de ser aznaristas y/o trumpistas, clamando contra el propio pontífice porque ha dicho que la guerra no es justa.

Y todo culpa de Sánchez… claro. Un presidente que, defendiendo la soberanía española, le dice cuatro cosas verdaderas a otro, es el maligno, aliado de los ayatolás —que parece que les tocan las pirolas cuando fueron a comprar pan— y traidor a EEUU. Más allá de la desvergüenza habitual y la porquería que es el sanchismo, para una vez que hace algo bien. Meloni ha dicho lo mismo y no se escuchan críticas contra ella. ¿Raro, no? Lo que ocurre, y por eso Trump siempre está atacando a España y a su presidente, es que es uno de los grandes aliados de China —esa pérfida tierra comunista, no como los nazis o fascistas de países europeos—. Lo que molesta a Trump no es que Sánchez diga esto o lo otro, sino que esté en perfecta sintonía con China. Y esta guerra es en parte contra China.

Al final, entiendo que todo esto no tiene nada que ver con la democracia, ni los valores occidentales, ni los derechos humanos, ni nada por el estilo. Son varias guerras beneficiosas para dos países por distintas circunstancias. No había amenaza de conflicto, ni nada por el estilo. No había peligro yihadista si fuese una guerra contra el yihadismo mirarían a otros países del golfo y oriente medio. Esto es otra cosa. Para EEUU desde luego es algo comercial ¿por qué amenaza con cuestiones comerciales a España y no con otras?, algo que llene el ego de los mesiánicos que le apoyan en MAGA y otros lares, algo que reactive la economía yanqui es más que sabido que la economía de guerra es un recurso típico de EEUU para activar la cosa doméstica, algo que les permita advertir a los demás sobre quien manda. Y en España hay demasiados tontos que genuflexan rápidamente ante el emperador, aunque vaya desnudo.

Oye que igual sí es verdad que quieren la democracia, los derechos humanos, el feminismo y demás wokismos que están apoyando las derechas. Menos el respeto a las soberanías nacionales y el libre comercio, lo que haga falta.

miércoles, 4 de marzo de 2026

¿Por qué llevan a Gonzalo Miró los medios?

 


Hay algo que se preguntan todos los aficionados rojiblancos, ¿por qué Gonzalo Miró sale en los medios «representando» al Atleti? Es de esas preguntas que no parecen tener respuesta lógica. Para su inclusión como tertuliano y presentador de un programa hay una clara, es amigo íntimo de Cabezón y Segovia ese que dicen que es el nuevo novio de Bono, ergo del grupo de sanchistas encaramados en Moncloa. Pero todos estos años en el mundo futbolístico ¿por qué?

Miró no tiene estudios que respalden su presencia. Vamos, no es periodista, ni científico social, ni nada por el estilo. De hecho, no tiene estudios, sin más. No tiene una pericia profesional, más allá de echarle mucha cara y saber dónde situarse, que le respalde para ejercer cualquier tipo de análisis, del que sea. No ha sido futbolista profesional, ergo no tiene esa experiencia vital. Es como cualquiera de nosotros, que sí que han jugado al fútbol de chavales pero que dada nuestra incapacidad manifiesta no llegamos a nada. De hecho, yo era el portero por malo.

¿Cuál es entonces LA CLAVE? Una muy sencilla. Para el nacionalmadridismo no hay nada peor que un atlético. No solo compite, pese a hacerlo sin red abajo como sí tiene el Maligno, en los mismos torneos cuando el Atleti no se metía en Champions era muy gracioso, ahora que lo hace siempre ya no lo es tanto porque tiene la posibilidad de... sino que compite en la misma ciudad. A ellos les gustaba el Atleti del gil-manzanismo. Al Barça, pese a lo que digan, le necesitan para mantener el tinglado de los últimos veinte años. Pero el Atleti es un ser extraño, incómodo. Entonces…

¿Van a llevar a los medios a un chaval o una chavala que es periodista, del Atleti, que intenta tener objetividad, que no le ríe las gracias a los rancios del nacionalmadridismo? Porque haber gente, que las está pasando putas para encontrar trabajo o mantenerse en uno, hayla. Han buscado a Miró porque es el tonto esférico que necesitaban para sus programas en la radio, los periódicos y la televisión. Ese tonto útil que siempre critica al Atleti, que disfruta con los males propios, que siempre está presto a meter cizaña y que se lleva bien con el dúo dirigente usurpador.

En el entorno del Atleti hay algún tonto que otro, sin duda, pero no son esféricos. Que al final son los que gustan dentro del nacionalmadridismo para su programas. Y de esos hay pocos. Del FC Barcelona han encontrado unos cuantos y ahí les tienen. No son muchos. Pero es que del Atleti solo tiene a uno: Miró. Esa es LA CLAVE. Sin más.

Los intelectuales del PP dan un paso al frente

  Aunque se sorprendan, sí, existen intelectuales en la órbita del PP, los cuales están dando un paso al frente al ver la situación global...