¡Ya sé! ¡Ya sé! Que es Diego «Padre» Simeone. Que si esto o que si lo otro. Pero en algún momento habrá que decirle algunas «cositas» al Cholo. Porque con la tontería, nada banal, de la mejor época del Atleti —algo que está por ver habiendo existido la «delantera de seda», la «delantera de cristal» o el «Atleti de los melenudos»— al final se escapa por la gatera y parece que hay que entregarle las llaves del club.
Ya van para tres años, con fichajes interesantes de por medio, que el Aleti da «puto asco» cuando juega de visitante. Algo que no sucede, siempre, cuando es local. No se puede achacar a la presencia o no de la afición —en muchas ocasiones, fuera, se «ha jugado de local»—, entre otras cosas porque la mayoría de los que acuden al Metropolitano acuden a ver fútbol, no a estar gritando todo el partido. Vamos, lo que ha sucedido siempre y que no les cuenten milongas del Calderón. ¿Acomodación? ¿Pasotismo? ¿Les da el «cagancho» por orden del entrenador? Las prioridades de la ejecutiva son las que son, entrar en Champions, pero eso no empece para jugar tan mal, si es que se le puede llamar jugar. Lo primero que tiene que hacer es arreglar eso… con las herramientas que le entreguen.
El otro día, comentándolo, por el supuesto fichaje del Cuti Romero —Dios nos libre, en Atleti Stream decía Ángel Cuesta que era una petición porque, al estar en su última temporada, quería tocar pelo en la Champions. Luego pensaba para mis adentros, pues como sea para hacer el cambio del «principito» Sosa en la infausta, estamos jodidos. Lo mismo le he escuchado a Rubén Uría, no relacionado con el pomelo argentino. Aquí es donde hay decirle alguna de esas «cositas». Puede tener el sueño que quiera —desde la llegada de Milei se ha desatado una fiebre de sueños en los argentinos ¿no?— pero el Atleti se construye de otra forma. A medio y largo plazo. Por lo que, si no va a estar, lo suyo es fichar jugadores válidos para cualquier entrenador. Se llame Unai o se llame Michael.
Desde hace tiempo el Atleti viene hipotecándose con jugadores muy del gusto del entrenador y poco del club. Jugadores que le entran, por lo que sea, al Cholo por el ojo pero son un suplicio para cualquier aficionado. Luego no hay forma de quitárselos de encima porque se puede engañar a alguno una vez, pero no a todos continuamente. Entonces ¿qué debe hacer Mateu Alemany, como responsable actual de esa parcela? Fichar en favor de la institución. Mendoza y Vargas son ese tipo de fichajes que pueden salir bien, o mal, pero son favorables a la SAD. Incluso Hjulmand o Kang In Lee. Seguramente, si sale Sørloth, Alemany tiene en su agenda un par de buenos candidatos del mismo perfil y al Cholo le han de gustar porque se deben fichar perfiles no determinados jugadores. Tal y como está el mercado, donde se pagan salvajadas por cualquier medianía o jugador con más nombre que estadísticas, tener una visión a medio y largo plazo es fundamental. Eso lo aporta el director deportivo, no el entrenador.
Al entrenador, más si va a permanecer en el cargo algún tiempo, se le puede conceder algún capricho, pero no al cualquier precio y en cualquier condición. ¿Ustedes piensan que Luis Enrique se ve todos los partidos de todos los jugadores para fichar? No. Pide perfiles, le enseñan varios jugadores factibles y elige prioridades. Salvo jugones contrastados, la tendencia en los otrora equipos-Estado van por ahí, excepto en el Estado-equipo que sigue jugando con otras reglas. No puede el Atleti, teniendo una pareja consolidada como Pubill-Hancko, y un buen suplente como Le Normand, gastarse cincuenta millones en un capricho del entrenador que, además, se pasa más tiempo en la enfermería que en el campo. Por poner un ejemplo: ¿se cree que Jorge Salinas va a ser estrella y puede curtirse a la sombra de los titulares? ¡Fíchese! Que el perfil es alguien más veterano, con experiencia en selecciones ¿por qué no Waldemar Anton que tiene 30 años recién cumplidos y saldría por unos 25-30 kilos? Me vale cualquier otro nombre y cualquier otro ejemplo de posición.
Sabiendo, además, que posiblemente sea la última temporada del Cholo, hay que insistir en la visión, supuesta porque no ha hablado nunca, de Alemany con fichajes a medio y largo plazo que en las necesidades del entrenador. Que suelen ser necesidades del mismo tipo y perfil, curiosamente. El Atleti, lo han dicho el usurpador y Apollo, se debe construir paso a paso hasta situarse en la elite real del fútbol. Cuando tenga 800 o mil millones de ingresos será otra cosa. Ahora las exigencias son entrar en Champions todos los años y rascar algún título si se pone a tiro. La exigencia para los jugadores y el entrenador del Atleti son salir a competir, hasta donde den las fuerzas o dejen, en todas las competiciones que dispute. No ganarlas, competirlas. Y si existe un «Atleti de visitante» no se puede, como se vio en la final de la Copa del Rey. Eso es parcela entrenador, no parcela directiva.
Se puede querer mucho al Cholo —no hasta el extremo de no querer ver las carencias de Giuliano como les pasa a algunos—, se le puede reconocer todo lo que ha conseguido para el Atleti, se le puede hacer una estatua —¿la pagaría esta vez la SAD o le tocaría a los aficionados como con la de Luis?—, pero no se puede hipotecar el futuro de la entidad por caprichos del entrenador. Imaginen que en diciembre decide irse a la selección argentina —raro porque no le quieren en su país, los de River especialmente y son pura mafia— ¿se queda el Atleti con «jugadores simeonizados» bajo otro entrenador? El Atleti está en fase de transición y debe velar por sus intereses. Esto hay que explicárselo al entrenador, tenga sueños o no. Además, ¿cuántos entrenadores en el mundo reciben jugadores decididos por las secretaría técnica y acaban logrando éxitos? Lo normal es fichar perfiles que se ajusten a la economía, filosofía y necesidades futbolísticas de la entidad. No dar «puto asco» de visitante.

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