O el PP está lleno de incapaces —nada descartable porque le afecta ese elemento oligárquico de todo partido político, Robert Michels dixit—, o no se entiende esa alergia para pactar con Vox. Normalmente, ahí están los hechos, quien pacta con elementos «populistas» un gobierno acaba por desmontar al populismo. Teniendo más apoyo ciudadano y más diputados eso ha venido sucediendo. Miren el caso de Andalucía. Miren el caso de Madrid donde los populistas del sistema, esos que se hacían llamar Ciudadanos, desaparecieron. Miren el caso del gobierno estatal donde Podemos se ha quedado en cuadro. Cierto que para demagogos Sánchez e IDA, pero es el juego amigos.
Empíricamente, por tanto, no existe un problema para pactar. Más cuando se compite en la misma parte del espectro político. Al final, el demagogo, el saltimbanqui de la política, cuando debe ponerse a gestionar o no sabe, o comete los mismos o mayores errores que los partidos más sistémicos. En la historia hay casos de populistas que han llegado al poder, pero siempre ha sido en solitario y mediante el uso de la fuerza bruta en las calles. No es el caso. De ahí que deba haber algún tipo de impedimento ideológico para alcanzar tales pactos.
Si se leen los programas de ambos partidos, algo que no han hecho ni los propios dirigentes, la realidad es que ambos juegan en el mismo marco práctico. Capitalismo de amiguetes, externalización de servicios públicos, contención del gasto productivo —del improductivo pueden tener discrepancias entre repartir a unos amigos u otros, a míos o a los tuyos, vamos—, y potenciación de los grandes grupos empresariales que algo dejarán a pequeños empresarios y autónomos. Vamos la misma política económica.
Respecto a cuestiones de tipo más social y cultural puede haber discrepancias, dependiendo del lugar más o menos, pero no parecen insalvables para lograr un acuerdo. Unos quieren subvencionar los toros y otros a los medios de comunicación. Unos quieren quitar las subvenciones a todo lo que huela a moderno o posmoderno y otros piensan que la sociedad ha evolucionado un poco. Al final disputas por cuestiones que, en el fondo, les da lo mismo. Lo que hay detrás es llevárselo crudo y repartir con amigos. No piensen en algo realmente social o cultural. No es una disputa de alto nivel intelectual.
No habiendo problemas en lo básico ¿por qué no pactan? Porque el PP ha comprado el marco ideológico de las elites globales y a Sánchez en particular. Eso del peligro fascista es la mayor memez que se han inventado en las últimas décadas. Como estrategia política personal puede que le funcione a Sánchez, total el sanchismo es tan simple y tan para menores de edad mentales que es posible que cuaje en un porcentaje de la población. Vox no es fascista. Con suerte es una especie de evangelismo teocon, con la virgen del Rocío en la solapa, pero poco más. A eso le añaden una bandera de España más grande que las que pone el PP allí donde gobierna y ya estaría. Mucho español, pero a bajarse los pantalones y surtirse de muchísima vaselina con Trump o cualquiera que tenga poder.
Lo que debe hacer Feijoo, ya que sus candidatos parecen incapacitados, es alentar pactos de gobierno por escrito. Un programa de gobierno bien definido donde queden fuera las mayores discrepancias. Y luego un reparto, proporcional, de las consejerías —incluso reduciéndolas en número si hiciese falta— y sin miedo a otorgarles alguna importante. Que están muy interesados en el campo, Agricultura y/o Desarrollo local. ¡A ver qué hacen con problemas reales! Sin miedo, darles Empleo, a ver qué hacen con los SEPEs regionales, cómo trabajan con los desempleados de más de 45 años, con los chavales que salen de os estudios y se encuentran la nada.
Donde se desmonta a los demagogos es en la práctica. Sin poder y estando en el mundo de las palabras que carecen de efectos reales todos son muy buenos, pero, ¡Ay, amigos!, cuando se topan con la realidad, con personas de verdad, ni la estampita de la virgen Dolorosa les salva.
Si están solo a juegos de poder, como parece que hace la muchacha esta, no IDA sino Guardiola, no hay pacto posible. Si están con el miedo a Vox. Por cierto, ¿saben ustedes que el injertado de pelo, Francisco Núñez, se ha cagado por las patas abajo y ahora reniega del pacto firmado en Castilla-La Mancha para el aumento de diputados regionales del nuevo estatuto porque no quiere que Vox tenga mucha representación? Así está Feijoo, que no se entera de nada. Si están con miedo, decía, no es que les vaya a quitar votos Vox sino que van a cansar hasta a los propios fieles y van a desaparecer.
Cierto es que ambos partidos son agencias de colocación, como los demás partidos en realidad, de amigos, hermanos tontos y amantes masculinos y femeninos, pero pensar solo en eso es de estúpidos. Porque al final, la clase dominante acaba eligiendo una agencia de colocación, mete los millones necesarios y a otra cosa. A Feijoo se le está poniendo cara de Suárez, pero el del CDS. Igual los poderosos acaban por elegir otra agencia y acaban todos en el paro. Y con las edades de algunos, igual aquello de la prestación para mayores de 52 años no les parece tan malo.
¡Pacten de una vez que las diferencias no son tan grandes! De hecho son mínimas en las cosas de comer. Y luego ya se verá el trinque del yunque, o del hermano. Porque lo del trinque del hacendado, del Maligno o de otros similares está garantizado o acaban todos en la puta calle.

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