miércoles, 13 de mayo de 2026

Culpa de Althusser y el Atleti

 


André Bretón no hubiese podido imaginar tan excelsa muestra de surrealismo como la performance de ayer del Maligno. Un discurso donde mezclaba el ser y la nada con santo Tomás para, supuestamente, defender al Mal de los ataques y campañas orquestadas a fin de acabar con él. Dos años sin ganar ni a las tabas, jugadores a hostias en el vestuario, el gafe del siglo, pasar calor por el techo y demás derrotas empresariales son imaginaciones, peccata minuta, y hablar de ello es una conspiración mundial. Conspiración, por cierto, en la que están el sanchismo. Enrique Riquelme —empresario energético y, por tanto, triunfador en donde su malignidad fracasó— y hasta el Vaticano. Como sus seguidores suelen utilizar zapatillas con velcro, los más avispados, o esas que no tienen cordones que se anuncian en la teletienda, han creido ver en la conferencia de prensa la cena de Emaús y han salido en tromba a glorificar a su salvador. Paradójicamente, además de velcros, son como los sanchistas y los ayusistas —ambos grupos entregados al Maligno pues fue el segundo en acudir a Moncloa, tras Soros, al ascender a presidente del gobierno su sanchidad y la otra no para de hacerle favores empresariales bien recompensados con su influencia en los medios—, gentes, en fin, que si en su cerebro se encontrasen dos neuronas se sorprenderían de tamaña coincidencia. Tienen lo justo para pasar por la vida sin necesidad de pensar analizar y hacerse la comida. Gentes que ingieren potitos ideológicos porque van con lo justo. Los tres, por cierto, se quejan de estar siendo perseguidos, todos les odian y les impiden hacer lo que quieren. ¿No ven un patrón común de hybris en ellos?

El Maligno dijo muchas estupideces y se acogió a Negreira por undécima ocasión —fíjense en esos seres que no piensan que están siempre con ello en la boca. Un caso judicializado y que ya se verá si hay condena o no —¿recuerdan a Juan Guerra? Salió absuelto de todos los cargos pero bien que se utilizó su nombre para tapar otras cosas. Sin más argumentos que el negreirazo, se dedicó a señalar a la prensa, la cual, dijo, está llena de seguidores rojiblancos —para asombro de propios y extraños, propios los del Atleti, no los velcros—, a Louis Althusser y al Atlético de Madrid. Cualquiera con tres neuronas sabe que la prensa, salvo en Cataluña y, tal vez, en País Vasco, es madridista. En provincias intentan aparentar ser del Manchego o del Hércules, pero se les ve la patita blanca en cuanto asoma por debajo de la puerta. Por uno del Atleti hay tres del Barça y siete mil del Mal. Gagaísmo inilustrado el suyo.

Ahora bien ¿por qué ese intento de silenciar a la prensa aun más? Desde luego por la cuestión deportiva y su fracaso tremendo en fichajes. Sin embargo, hay otras cuestiones que no son menos baladís. Recientemente ha salido una encuesta donde al Mal le odian casi un 40% de los españoles. De ahí que ayer se dedicase a hablar del más grande de todos los tiempos, el más universal, pues la realidad es que la mayoría de velcros, como se ve en redes sociales, son de lugares donde se duda que haya agua corriente en las casas, si es que no viven en cabañas o chabolas; donde no hay cultura, ni educación cívica y son explotados hasta 14 horas los siete días de la semana para poder pagarse un móvil, piratear la conexión del fútbol y sentirse ganador por un momento escondiendo su miserable vida. En España, al contrario, cada vez más niños y niñas pasan del Mal y se hacen de otros equipos. Antes era complicado ver en cualquier pueblo chavales con camisetas que no fuesen del Mal; hoy en día se ven del Barça, del Atleti, del Betis, del Valencia o de cualquier otro equipo, lo que supone una grave pérdida en el mercado. Medios locales o de equipo van surgiendo aquí y allá, con sus buenas audiencias, mientras que los medios de «todas las aficiones» quedan para ver la F1 o los problemas sexuales —¿se han fijado que en los medios deportivos hay cada vez menos deporte y más salseo o estupideces?— y las tonterías del duopolio.

Sociológicamente el Mal ya no puede decir que es el «equipo de los españoles». Y eso le jode bastante a su malignidad. No es que quiera controlar a los medios, ya lo hace hasta con uno propio, es que quiere que mientan más, manteniendo el duopolio, y mejor. El modelo a seguir, como dijo, es el MalTV. No pueden perderse niños como futuros leles que gastarán una fortuna, no pensarán e irán por la vida diciendo 15 o seis, depende como pongan los dedos. El mejor modelo es el balón de playa.

A estas alturas se preguntarán «y lo del Althusser ¿por qué?». Si recuerdan, en otra de esas frases que soltó a trompicones, se quejó de los ideólogos del 68. Althusser no es en sí un ideólogo del 68, de hecho aquello le pareció bastante chusco, pero sí que fue el padre intelectual de los maoístas y demás chavalería burguesa que se lanzó a las calles. El Negreira del 68 que provocó, en la oscuridad, todo aquello junto a los sesentayochistas. Althusser, en la cabeza del Maligno y sabiendo que era del Atleti, es el ideólogo de @ruidobernabeu y demás seres infectados que le impiden hacer conciertos y demás eventos ruidosos —solo ver el Metropolitano lleno de evangélicos le debe haber provocado tener que aumentar la dosis de las pastillas y haber amenazado a la Conferencia Episcopal para que el Papa vaya a su lata (los medios del Maligno, por cierto, son de los más críticos con León XIV)—, lo cual está haciéndole perder dinero a mansalva y poniéndole en problemas financieros con diversos fondos de inversión a los que ha engañado. Las vacas negras de Althusser (y Hegel) son culpables de su ruina. Miren como rápidamente ha sacado un comunicado señalando que el Mal no tiene culpa en los ruidos, aunque esconde que no podrá haber conciertos si sigue habiéndolos o si los hay será el coste para el promotor. ¿Conocen algún promotor de conciertos y eventos, con lo gualtrapas que son, que vaya a perder dinero insonorizando el estadio para un par de conciertos?

También es culpable Althusser de haberle quitado de la cabeza su idea original de demoler el Bernabéu y construir un nuevo estadio en Valdebebas —pese a los problemas para pilotar aquellos terrenos infectos—, teniendo todo a punto y con un pelotazo de miles de millones de euros. Algunos socios, que deben ser rojos althusserianos, se pusieron en una especie de lucha de clases para que eso no sucediese y el estadio permaneciese en su actual ubicación. En venganza ahora solo se pueden presentar a las elecciones millonarios con veinte años de carnet. O sea, él y pocos más… hasta ahora. Si ustedes piensan que los millonarios no se pisan la manguera, está muy equivocados. Las fracciones de clase existen y por ahí se le ha colado un posible candidato, o dos, al Maligno. Dicen que es sanchista, ergo althusseriano, de ahí que vomitase, en una demostración de espíritu democrático, que a él tendrían que sacarle de la presidencia a tiros. Como el PSOE cae mal, se inventa que está detrás de la operación y como sus seguidores van con lo justo salen a decir tonterías. Pero si dicen que el promotor es Crooked Face.

Y ahí es donde interviene el Atlético de Madrid. Si hay un equipo al que odia más que al Barça, es al Atleti. Los catalanes son socios, si quieren el tonto útil para mantener el duopolio, pero que los rojiblancos se permitan estar ahí todos los años, incluso quitándole algún título, lo lleva a maltraer. Debe ser que de niño le pegó o le rompió algo —las gafas o alguna parte posterior del cuerpo— un chaval del Atleti porque no se explica esa inquina. Con los catalanes siempre se ha llevado bien desde la Operación Roca, gracias a la cual comenzó a facturar muchísimo más su empresa en Cataluña, previo paso por el 3%. Gracias a los catalanes conoció a los March, los cuales le metieron pasta para comprar otras empresas que funcionaban mejor y tenían más volumen, y que le permitió amasar fortuna y poder. Porque desde la hostia política que le metieron los españoles con Roca, su verdadera ambición es ser el más poderoso, poner a la clase política a sus pies. Su engreimiento es tal que, tras tener al PP en su mano para lo que haga falta, se dedica a realizar campañas desde su medio o los que financia contra aquellos gobiernos que no le permiten un negocio asegurado. ¿Qué es asegurado? Hospitales, cuyo coste de construcción son 300 millones, cedidos en alquiler con los gastos pagados y que acaban costando a los contribuyentes más de mil millones. Eso hizo con Esperanza Aguirre, lo intentó con Dolores Cospedal —que está protegida en los casos de corrupción del PP por algo—, le salió regular con Ciudadanos y Cristina Cifuentes —por eso acabó como acabó— y que consiguió sacarle los cuartos a Zapatero.

Como algún negocio no le salga bien, se lanza contra quien se lo impide o se lo quita. Y ¿quién le está quitando negocio en Madrid? Miguel Ángel Gil. De ahí ese «¿por qué no se meten con el Atleti?». En el feudo rojiblanco han sabido construir un buen entramado de ocio alrededor del Metropolitano. No solo le quita los conciertos de estadio sino que le plagia su idea de lo que quería que fuese Valdebebas pero que la mala situación financiera, por sus errores, no le ha permitido. A cambio ha recibido de Ayuso y Almeida unas recalificaciones y la construcción de pseudocirtuito de F1 que van a pagar todos los madrileños… por gilipollas. Como pagan los costes del Zendal o se comen atascos imposibles en la carretera de Extremadura para que su señor y amo haga negocio. Gil le ha quitado la idea —igual también en venganza por chafarle lo de Alcorcón, donde iba a dar un pelotazo personal— y se ha hecho millonario tras el robo del club —la única verdad que dijo en toda la tarde. Ahora MAG pinta más en el fútbol europeo que él, entre otras cosas porque le da igual que le roben a su equipo, ni tiene que utilizar sus empresas alemanas e italianas para presionar a UEFA. Gil no mendiga favores, hace caja.

Tras todo lo anterior espero que las personas de normal para arriba entiendan lo que ha querido el Maligno. Cortina de humo sobre sus miserias deportivas y económicas y cierre de filas para los monchitos de los medios de comunicación. Si hay que mentir en favor del Mal se miente… mejor. Si todo hubiese sido correcto y no hubiese hecho el ridículo más grande ¿por qué va a dar una entrevista con su mayor portador de rodilleras? Fracaso deportivo, fracaso con los fichajes, fracaso económico, pero Negreira y que los medios del nacionalmadridismo —que por algo existe esa expresión como sus aparatos ideológicos (aquí sale otra vez Althusser)— se postren más y mejor. No hay nada más. Es todo mentira, salvo que se creyó lo del ser superior y resulta que es tan mierdecilla como cualquiera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario